Manía beatle o la erótica del rock - 01 de octubre de 2013


Por: Anne Cé  
     
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"Una vez tuve una chica... ¿o debería decir que, una vez, ella me tuvo a mí?", canta John Lennon en la primera estrofa de Norwegian Wood, la canción de la madera barata y la chica que lo manda a dormir a la bañera. La 'madera noruega' del título solo es una elegante manera de decir 'pino barato', porque de pino barato estaban hechas todas las casas de la clase media británica en los 60, como cuenta Paul McCartney.


Groupies beatles
Desborde 'hormonal' por The Beatles a las puertas del Buckingham Palace, en 1965.


Según parece, John escribió la canción, en 1965, recordando una noche algo torcida en la casa de una chica que no tenía ni una silla. Y puede que, efectivamente, lo de quemar el pino barato porque a uno le han dejado solo, abandonado en el baño, no sea más que un metafórico remate producto de la imaginación de Paul. En tanto, de George fue la idea de acompañar los potentes rasguidos de John con sitar (el primer sitar de Los Beatles, el primer sitar del rock, el que pondría la piedra fundacional de la música psicodélica). Y de Haruki Murakami, la ocurrencia de titular una novela de amores contrariados con el título de aquella canción de The Beatles, porque al narrador le recordaba los tiempos de su educación sentimental.
Y aunque en la noche de marras John no tuvo suerte, cierto es que, en 1965, los veinteañeros ya tenían sexo sin casarse en Liverpool, Londres y puede que en buena parte de Occidente. Pero no hacía mucho que habían estrenado semejantes libertades...

En estos días de homenaje a The Beatles (la semana que viene, John cumpliría años), recordamos en este blog un post en el que nos atrevimos a poner un mojón en el devenir del eros contemporáneo. El origen del sexo dataría de 1963, según reza la contraportada de Chesil Beach, la novela de Ian McEwan en la que relata el encuentro/desencuentro de dos jóvenes "instruídos y vírgenes" de luna de miel en la playa de Chesil. En el libro, publicado por Anagrama, los editores adhieren a la idea de este preciso y curioso punto de partida: "Es un día de julio de 1962, un año antes de que, según Philipp Larkin, en Inglaterra se empezara a follar, cuando El amante de Lady Chatterley aún estaba prohibido y no había aparecido el primer LP de los Beatles".
Por regla de tres, Los Beatles marcarían nada menos que el antes y el después del sexo en Occidente.


Groupies
'Groupies' de los chicos de Liverpool. 


Ilustrativo es el fragmento de las memorias de Pattie Boyd, la primera mujer de George Harrison y luego esposa de Eric Clapton, sobre la generación anterior: "Mis padres se casaron siendo jóvenes e inexpertos y, como cientos de otras parejas casadas durante la guerra, apenas sabían nada el uno del otro cuando llegaron al altar. Mi madre tenía 17 años cuando conoció a Jock Boyd en el baile de Somerset. El tenía 23 y estaba despampanante con el uniforme de la RAF (Royal Air Force), con sus relucientes botones de latón y las alas doradas en el hombro izquierdo. Bailaron toda la noche y después de dos breves encuentros más, Jock le escribió y le propuso matrimonio".
Un par de décadas después, los europeos tenían encima los irreversibles tiempos del swinging London, con fondo de más guitarritas acústicas, alguna distorsión, flequillos mod y canciones de amor en british english. Hedonista, el swinging London, bautizado así por la revista 'Time' en 1966, desafiaba la flema británica y agitaba a los jóvenes para que disfrutaran de la vida y el sexo.
Plenos 60. John, Paul, George y Ringo tampoco paraban pero también se casaban, como buenos Lords. Eran los más sexies del planeta (o gozaban de todo el plus fálico que les da el rock a los que lo empuñan) y a eso le añadían esa bonhomía nueva de la espiritualidad y de querer cambiar el mundo... como para no provocar fervores.

 

'Take four ', 'No, ok... wrong' ('Toma 4', dice alguien. 'No, ok -dice John, arranca y vuelve a cortar- incorrecto'). Deliciosa guitarra acústica, la de John, que canta, acompañado por George al sitar.


Dicen que, por entonces, su manager Brian Epstein intentaba evitar que las fans supieran que los chicos tenían novias firmes, a pie de altar, pero la cosa igual se filtraba y entonces las gritonas odiaban con uñas y dientes a Maurenn Cox, la novia de Ringo Starr; Cynthia, la mujer de John Lennon; Jane Asher, la novia de Paul McCartney, y por supuesto a Pattie Boyd, la guapísima novia de George Harrison.
A propósito, cuenta Pattie Boyd en Un maravilloso presente, su autobiografía, publicada en 2009: "Los fans nos hacían la vida inaguantable. Solía recibir cartas insoportables, sobre todo de chicas norteamericanas. Cada una decía ser la novia legítima de George y que si no lo dejaba en paz, me echaría una maldición o me mataría. Una noche fuimos a ver a The Beatles al Hammersmith Odeon. Al salir por una de las puertas laterales nos siguieron unas cinco chicas. Yo iba disfrazada, pero debieron de reconocerme porque tan pronto como nos metimos en el callejón que había a un lado del edificio, se abalanzaron sobre mí y empezaron a darme patadas. Uno de seguridad agarró a una de ellas y me la sacó de encima, pero ella forcejeó como una gata salvaje y le arrancó un buen puñado de pelo. Casi me mata".


Pattie george
George y Pattie. El 'glamour hippie' de los 60.


George, el más joven de The Beatles, tímido, siempre con varios frentes abiertos, intentando colar alguna canción suya entre la delgadísima brecha que dejaban los egos de los dos líderes, compensaba su condición de segunda línea en la música con sus dotes de Don Juan adorable e irredento, quizá el que más. Mujeriego incansable, aunque su segunda esposa y madre de sus dos hijos, Olivia, soslaye el tema en George Harrison: living in the material world, el imperdible biopic de Martin Scorsese que ella misma financió.
Pattie Boyd sí que lo comenta al hablar del declive de su pareja, en parte provocado, según ella, por la inmersión hinduísta de George: "Me había dejado atrás, o tal vez yo había elegido quedarme atrás. No quería pasarme todo el día salmodiando. George lo hacía obsesivamente durante tres meses y luego se volvía loco. Quería alcanzar el plano espiritual al que aspiraba, pero los placeres de la carne eran demasiado tentadores".
De aquel amor quedaba Something, una canción de amor a Pattie que por fin puso a Harrison en el Lado A de un single de The Beatles y que tiene una cadencia erótica que la ha hecho la segunda más versionada del grupo de todos los tiempos, después de Yesterday.



'Something', la canción de George que Pattie asegura que le dedicó a ella, mientras él decía que al componerla había estado pensando en Ray Charles. Esto, después que cortaron, claro.


Pero volvamos al momento culminante de la 'tentación de la carne' y el afán coleccionista de mujeres de Harrison que fue,  según la leyenda, el romance de George con la novia de toda la vida de Ringo, Maureen. Lo comenta Diego Manrique en este diálogo con Carlos Boyero: "... destroza a Ringo Starr con un affaire con su primera novia, la de toda la vida, Maureen. Su gran amigo, el que hace pandilla con él frente a Lennon y McCartney, va y le cuenta que aunque puede tener a la mujer que le dé la gana se ha encaprichado precisamente de la suya. Tremendo. Al final, lo que ves es que entre ellos había algo realmente indestructible. Basta con el detalle final de Ringo relatando cómo se despide de él antes de morir".
Pattie también 'cambió de manos', de las de un guitarrista a las de otro, del tercero en discordia al Dios blanco del blues, o sea, Eric Clapton.
Justamente de la adopción de la erótica masculina por parte de las chicas de los 60, hablábamos en este post  y a propósito del trío Harrison-Boyd-Clapton. Porque en el documental de Scorsese, Clapton cuenta que él le confesó a George el amor por su mujer, a lo que George respondió: "Quédatela" (un imperativo frente al que cualquier mujer de esta época exclamaría: "¿Pero quién eres tú para cederme?").
Y así fue como Pattie inspiró no solo Something de Harrison, sino también Layla de Clapton. Una musa del pop fundacional que también puede haber inspirado aquel duelo de cuerdas en el el Friar Park que ella misma relata: "En cuanto cruzó la puerta, George le dio una guitarra y un altavoz, como un hombre del siglo XVIII podría haber ofrecido una espada a su adversario, y durante dos horas, sin pronunciar una sola palabra, tocaron a dúo. Se notaba el aire electrizante y la música desbordaba de emoción. Cuando terminaron, no dijeron nada". Eric venció a George y ella se convertiría en la mujer de Clapton. Algo más de una década después, sin embargo, se juraría a sí misma no volver a salir con un rockstar.



Tráiler de 'George Harrison: living in the material world', de Martin Scorsese.


A propósito, en la entrada en la que comentábamos el filme de Harrison, citábamos a Elena Lasheras, la librera feminista de Mujeres de Madrid para el portal periodismohumano.com: "(...)Yo sostengo que el Mayo del 68 y el amor libre fue muy deslumbrante, pero que lo que se estaba sosteniendo era una sexualidad masculina. Y con el paso del tiempo hemos descubierto que son sexualidades distintas...".
Los tiempos han cambiado, ciertamente, pero la erótica del rock sigue enhiesta (baste ir a un recital de los Arctic Monkeys, por ejemplo, y ver a las groupies desfalleciendo de pasión por ellos, en postales sin tiempo).
Y ellos siguen saliendo con modelos, aunque difícilmente tengan que encerrarse en los baños de los hoteles "para esperar a las chicas", como dijo alguna vez Lennon. De nuevo, el baño.

Fuentes: http://blogs.elpais.com/eros/2013/10/beatles.html#more


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'La boca' más erótica: arte y sexo en Madrid - 18 de noviembre de 2013


Por: Silvia C. Carpallo   
 
     
"Un festival de arte que construyen los propios artistas", así es como Asier Muñiz, director de La Boca Erótica, define este festival de cine de temática sexual, que ya celebra su IV edición. La cita, del 27 al 30 de noviembre, en el centro cultural Conde Duque (Madrid). La idea no es solo hablar de lo cultural, sino también de lo social.
"Es un festival necesario en el panorama actual -explica Muñiz- donde el sexo se utiliza hasta para vender un bolígrafo, pero donde se siguen criminalizando ciertas orientaciones sexuales". A través de lo audiovisual, el público podrá reflexionar "sobre la sociedad en general y sobre cómo afronta la sexualidad en particular".

 
LBE2013

El lema de esta edición no podía ser más claro: 'Empápate'. Guarda en sí dos ideas: la primera "mójate, atrévete a participar" y la segunda, "entérate, infórmate". Bajo esta premisa, en el certamen de La Boca Erótica concursan 4 largometrajes y 28 cortometrajes de 15 países diferentes, centrados en temas como los celos, el fetichismo, el poliamor, LGTB, feminismo, prostitución, virginidad y todo lo que engloba el amor.
Y esta vez, nuestro blog EROS estará presente a través de Anne Cé, que formará parte del jurado y que nos traerá noticias erótico-cinematográficas para que estemos atentos a las pantallas. Por otra parte, en este espacio, publicaremos el texto ganador del concurso de relatos eróticos.
Entre los títulos destacados en la sección de largometrajes, cabe mencionar Fuck For Forest, documental que se estrenará, en exclusiva, en el marco de este festival. Dirigido por el polaco Michał Marczak y protagonizado por los activistas de la organización ambientalista FFF, organizan acciones eróticas en la naturaleza y las comparten en una ecogalería de internet. También hay expectativas en torno a Klip, largometraje de ficción, ganador del festival de Rotterdam y censurado en Rusia, y ni hablar de las ganas que hay en el ambiente de ver el largometraje francés Les rencontres d’apres minuit, de Yann González, en el que una pareja y su sirvienta travesti planean una orgía.


Les-rencontres


Tal y como comenta Asier Muñiz, los requisitos para participar en el festival son sencillos: "en el caso de los cortos, pedimos una duración máxima de treinta minutos y, en los largos, un mínimo de cincuenta. La Boca Erótica emprende cada año una búsqueda activa de producciones de mercados internacionales, para poder presentar en el festival obras inéditas en España". Es por ello que, en esta edición, podrán disfrutarse cortometrajes procedentes no solo de España, sino también de Francia, Canadá, Alemania, Turquía, Noruega y EE.UU., entre otros.
Para valorar los mismos se cuenta con un jurado integrado por Roberto Pérez Toledo, director y guionista de más de una veintena de cortometrajes (Vuelco, Nuestro propio cielo, Los gritones o Rotos); con Irene Anula e Iñaki Ardanaz, actores que han participado en las primeras ediciones del festival, y, como ya dijimos, nuestra compañera Anne Cé, periodista argentina especializada en cine y artes plásticas, autora del blog EROS.
Y aunque el cine ya conforma un menú suficientemente jugoso, no todo es cine en La Boca Erótica. Dentro de las actividades del festival también se prepara la segunda edición del concurso de relatos cortos y la presentación del libro Ethical Slut, editado en España bajo el título Ética promiscua y del que hablamos aquí hace apenas unas semanas. "Se trata de un festival de artes en constante evolución", matiza Muñiz, y agrega: "desarrollamos una temática que da pie a generar un diálogo en el que todo el mundo tiene las nociones básicas para participar. Solo se necesita una dosis de respeto".


Semusa

En colaboración con Mi Petit Madrid, el festival también dará por primera vez espacio a las artes plásticas


Otra buena noticia es la primera edición del concurso de ilustraciones eróticas: 'Sexo y Política', realizado en colaboración con el site Mi Petit Madrid. No hay que olvidar, como nos recuerda su organizador, que "el sexo hoy en día sigue siendo política o la política sigue siendo sexo. Vivimos en una sociedad condenada por una visión sesgada, hemos sido educados desde un punto de vista masculino y religioso. Así es que hablar de sexo nos lleva a hablar de política". Dentro de este espacio, el famoso colectivo de dibujantes Dibujo a Domicilio, que lleva tres años "llevando su estudio a tu casa", se instalará durante tres días en el espacio cultural de Conde Duque para que cualquiera de los visitantes pueda ser "su musa".
En realidad, el proyecto de La Boca "es una iniciativa privada que, desde 1997, y a partir del club de música La Boca del Lobo, crea un entramado de creación, promoción y gestión cultural. Desde diferentes equipos organizamos el Festival La Boca del Lobo, el Certamen de Cortos 'Ciudad de Soria', una feria de diseño independiente, exposiciones, y por supuesto La Boca Erótica", amplía Asier Muñiz.


Narcisse-film
Imagen del cortometraje francés 'Narcisse' de Natacha Kantor, que participará en el certamen.


La razón es muy simple: "el erotismo siempre nos ha atraído, desde el principio". Más concretamente, Muñiz explica que "como a todos, es algo que nos despierta curiosidad y morbo, ya que siempre ha tenido esa aura de prohibido". Pero, sobre todo, porque su director ve clara esa unión necesaria entre arte y sexo: "El sexo es pasión al igual que el arte. Para crear necesitas grandes dosis de pasión, o bien trabajar lo suficiente para dominar la técnica, lo mismo ocurre con el sexo".
En Eros no pensamos perdernos esta cita, ¿y tú?

Fuentes: http://blogs.elpais.com/eros/2013/11/la-boca-m%C3%A1s-er%C3%B3tica-arte-y-sexo-en-madrid.html#more

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Lindas chicas malas - 15 de noviembre de 2013


Por: Anne Cé        
   
Chicas duras, y dulces, también, cuando toca. Mujeres corajudas que no niegan su fragilidad (como decía Pilar Jericó, en su Laboratorio de la felicidad: "la fragilidad nos hace poderosos").
Chicas de seducir suave y de armas tomar. Malas, con comillas.


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Marion CotillardMatthias Schoenaerts, o el descanso del guerrero. En 'De óxido y hueso'.

Tan rudas como románticas. Y uso la palabra 'ruda' en las dos acepciones que en mí resuenan: áspera e impetuosa. Rudas y bellas, como Marion Cotillard en De óxido y hueso, de Jacques Audiard, o como la encendida Jane Fonda en el clásico Descalzos en el parque (1967), de Gene Sacks.
"Creo que le voy a decir que quedemos en una gasolinera, porque da más morbo que en la plaza", me comenta mi amiga por WhattsApp. Eso, mujeres que juegan juegos de estar vivas. Porque están vivas.


 
 



"Sufrí a menudo, a veces me equivoqué, pero amé. Soy yo el que vivió y no un personaje ficticio creado por mi orgullo y mi aburrimiento", dicen que dijo Alfred de Musset (1810-1857), poeta y dandy francés del siglo XIX que, entre 1833 y 1835, mantuvo un apasionado romance con la escritora George Sand (1804-1876). Justamente con Sand, o Aurore (tal su nombre de mujer noble) que, después de su divorcio, alternaba sus trajes femeninos pour la gallerie con ropa masculina que le permitía andar libre por París e inmiscuirse en sitios que entonces estaban restringidos a las mujeres, sobre todo a las de su condición social. La misma Sand que, unos años más tarde, se liaría con Frédéric Chopin (1810-1849) y pasaría con él, al menos, Un invierno en Mallorca (el del 38).
 
 
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De la serie 'Corps au Travail' de Valérie Delarue, en la muestra 'Body and soul' que se exhibe en The Museum of Art and Design New York, hasta el 2 de marzo de 2014. © 2013 Artists Right Society (ARS), New York/ADGP Paris.


Hablábamos, un par de meses atrás, sobre la 'expresiva amoralidad' de algunos personajes femeninos que conocemos de la literatura y el cine. También queremos homenajear aquí a las mujeres expresivas de la vida real, a las que pueden ser suavemente rudas y arrebatadamente románticas.
"Un Jack Daniel's, sin hielo", pide mi amiga en la barra de un bar. "¿Sin hielo?", intenta confirmar el camarero que acaba de volver del baño y está incómodo con la nariz recién empolvada. Yo asisto algo asombrada a la escena, el chico quiere ponerle hielos al vaso y ella insiste en que quiere solo whisky, sin diluir. Entonces, ¿qué remedio?, yo también: "Otro Jack Daniel's (pero con un hielito, por favor)". Mi amiga remata: "ya basta de esa mariconada del gin tonic" (y pronuncia mericonnnada, así, con mofa).

 
Expresivas, audaces, silvestres, que se levantan después de todos los palos y que viven el riesgo de amar a alguien y jugarse hasta el pellejo, como el personaje de Marion Cotillard en un imperdible del cine francés como es De óxido y hueso. Quizá por haber estado tan cerca de la muerte, Stephánie se atreve a meterse en un mundo de hombres verdaderamente duros (endurecidos a golpes): frágil como es -como está-, ella sostiene a un boxeador callejero, su amor en ciernes, en el submundo de las apuestas y las riñas a puño limpio. No lo acompaña, lo sostiene. Polvo de riña, óxido, amor y hueso.
Silvia especulaba, días atrás, con esa atracción de las mujeres por los chicos 'malos': también creo que hay un hombre al que le atrae la mujer aguerrida que descansa sobre su pecho, al final de la batalla. De hecho, en Óxido y hueso, lo que parece ablandar el corazón de piedra del boxeador sufrido es que logra sentir hondo el coraje en cada paso mutilado de la chica entre el gentío. Entre la polvareda. Porque ella luego se deja cargar en brazos para hacer el amor o hacer pis en mitad de la noche.
 
 
Recuerdo a un novio que tenía en la época universitaria, cuando las asambleas de estudiantes se ponían peleonas y las chicas discutíamos (y "manijeábamos", como le decíamos en Argentina a estas tácticas dialécticas para influir en las votaciones). Él y yo éramos de 'fuerzas' diferentes, así que me veía entre los adversarios en aquellos fogosos debates sobre la palabra que debíamos usar para un panfleto. A la salida de alguno de aquellos "plenarios", y ya solos, él me confesaba lo que le 'ponía' verme en la arena, porque había otro flanco, el de la entrega en la intimidad, y esa era una combinación que le fascinaba.
Por cierto, el otro día pusieron en la tele Descalzos en el parque y volví a gozar con ese personaje femenino que interpreta Jane Fonda, una disfrutadora de la vida, con muchas ganas de sexo, que escandaliza tanto como enamora a aquel marido aburrido que es Robert Reford, siempre pendiente del deber y de la corriente de aire.
 
 
Sobre el final, el aderezo punk: "Por el camino de tierra, te vas/ Mujeres bellas y fuertes...", cantan los chicos de 'Él mató a un policía motorizado'.
 


¡Salud y un chupito de Jack Daniel's!




 

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¿Es pecado ser infiel?


 
Por: Venus O’Hara | 13 de noviembre de 2013
 
   
A pesar de no practicar ninguna religión, cada vez que tengo un orgasmo me convenzo de que tiene que haber un Dios, o para mí God, ya que soy inglesa. Además, sea quien sea mi amante, es el nombre que más digo en la cama durante un momento de éxtasis, más bien la frase "Oh, my God".
Probablemente, si hubiera hecho caso a la educación católica que recibí mi vida sería muy diferente, puesto que me enseñaron que el sexo fuera del matrimonio era pecado, y yo no estoy casada. Pero lo que más recuerdo era el énfasis sobre la culpa y el pecado, entonces me sorprendió descubrir que según un nuevo estudio, más del 70 por ciento de los usuarios de una página web de infidelidades son creyentes

 y el 76 por ciento de los encuestados considera que ser infiel no es pecado sino un "regalo de Dios". Me llamó mucho la atención, sobre todo, porque el adulterio se considera un pecado grave en muchas religiones, y en algunas, es digno de castigo.
 
 
Venus O'Hara por Lourdes Ribas 1
Venus O'Hara por Lourdes Ribas.

La mayoría de los hombres y mujeres que han participado en la encuesta realizada por Victoria Milan, un 70 por ciento, se declara creyente de alguna religión. A pesar de este resultado, el 83 por ciento de los creyentes asegura que no es practicante y que no visita la iglesia a menudo. Asimismo, el 76 por ciento de los hombres y mujeres infieles encuestados no ven la infidelidad como un pecado, aún cuando muchos de ellos se declaran creyentes.



Por supuesto, no hace falta ser creyente para tener un concepto del bien y el mal. Yo creo que la falta de sentido de culpabilidad entre los infieles (sean creyentes o no) va muy ligado con sus motivos para ser infieles. Sobre todo si uno sospecha que su pareja también lo es o si a su pareja ya no le interesa tener sexo y uno no se siente deseado.
Esta ha sido la situación de un amigo que lleva treinta años casado y cuatro años sin tener relaciones sexuales con su mujer. Al principio, se sentía culpable por el mero hecho de buscar aventuras en internet, pero recientemente llegó al punto en que el deseo superó la culpabilidad y, ahora, con su amante, dice que disfruta de sensaciones que no había vivido desde la juventud. Además, está convencido de que la cosa no va a complicarse, dado que su amante vive en otra ciudad y no quedan muy a menudo.
 
 
Venus O'Hara por Lourdes Ribas 3

Venus O'Hara por Lourdes Ribas. Atrezzo Pepe von Strüdel

Recuerdo haber sentido mucha empatía con personas en situaciones parecidas cuando empecé la web No sabes con quien duermes, una página de confesiones de personas que llevan una doble vida. Sin embargo, lo que no puedo entender es la falta de culpabilidad entre los infieles que lo son de forma indiscreta; es decir, que todos los amigos lo saben y se convierte en un 'secreto abierto'. No solo por el hecho de engañar, sino además de humillar a tu pareja, que es totalmente inaceptable.

O los infieles que llevan poco tiempo con sus parejas y tienen intenciones de boda y de empezar una familia. Es muy difícil mantener la chispa en cualquier relación larga, pero yo creo que por lo menos hay que tener un poco de ilusión en el inicio, aunque se pierda después.

Los únicos infieles que realmente se sienten culpables, en mi opinión, son los que ven sus aventuras como algo malo, pero a la vez sienten una atracción intensa hacia otra persona, o los que mantienen un vínculo sentimental. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la única cosa que hace que cualquier infiel se sienta culpable es ser pillado.

Y tú, ¿crees que es pecado ser infiel?
 
Fuentes: http://blogs.elpais.com/eros/2013/11/es-pecado-ser-infiel-.html#more

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El novio de mi amiga debía de ser el hombre perfecto


 Por: Silvia C. Carpallo | 11 de noviembre de 2013


 
      
 
   
El novio de mi amiga debía de ser el hombre perfecto. Ella no paraba de hablar de lo detallista, atento y cariñoso que era, de sus cualidades emprendedoras en el trabajo, de cómo se volcaba con su familia, de su atractivo físico y, sobre todas las cosas, de que era un verdadero portento en la cama. El otro día conocí al susodicho, y claro está que no pude comprobar por mí misma todas esas facetas, pero puedo aventurarme en un diagnóstico preliminar: mi amiga se ha inventado un novio perfecto, que se parece muy poco al que tiene de verdad.
Sinceramente, no puedo criticarla, yo también he debido de inventarme a una amiga coherente, objetiva y sincera, que por lo visto tampoco tengo.


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La 'almohada-hombre ideal' nos permite sentirnos acompañadas, nunca mejor dicho, por 'el hombre de nuestros sueños'. 

Pensando en mi amiga, llegué a la conclusión de que todos, en algún momento, nos hemos inventado un amor. Incluso sin existencia física. Por ejemplo, típico momento en el que todas tus amigas del instituto tienen novio, menos tú, y optas por no quedarte fuera de la conversación del momento, inventándote un novio en el pueblo. Puede que a la hora de ir de fiesta o para salir de una situación comprometida, como una declaración de amor a la que no queremos corresponder, también hayamos optado por el "es que estoy con alguien", pese a que no fuera cierto.

Aunque parezca ridículo, hoy en día, tener pareja sigue siendo un motivo importante de presión social, sobre todo en el caso de las mujeres. Recuerdo que mi abuela, cada vez que le contaba lo bien que me iba en la Universidad y todas mis expectativas, me cortaba la conversación para decirme: "Sí, sí, ¿pero cuándo te vas a echar un buen novio?". Ya no somos las únicas. Parece que cada vez más, los hombres tienden a 'inventarse' compañeras para sobrellevar mejor su soledad. Tanto es así que se van perfeccionando a niveles casi aterradores las muñecas que se asemejan a mujeres reales, y que ya no tienen como función solo la de ser un juguete sexual, sino también el de 'hacer compañía'.


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La compañía Doll Story ofrece muñecas de silicona hiperralistas, para dar color a todo tipo de momentos de soledad masculina. 

No hace falta llegar a tales extremos. La mayoría de nosotros tendemos, si no a inventar, sí a idealizar nuestras relaciones de pareja, por pura supervivencia, o por pura rivalidad. Hay que tener en cuenta que antes había aspectos de la vida de pareja que quedaban en la intimidad, pero hoy, gracias a Facebook o Instagram, podemos hacer un seguimiento diario de los momentos más románticos, e incluso empalagosos a morir, de nuestras parejas más allegadas. Y claro, se crea competencia. No puede ser que ellos sean más felices que tú, así que contraatacas con imágenes, canciones y declaraciones de amor aún más épicas.
Todo con tal de obviar la simple la realidad, que ninguna pareja es perfecta, y que todo el mundo, quien más y quien menos, tiene sus problemas y sus conflictos, solo que eso no se sube con tanta asiduidad a Facebook.
Parte de este problema está en que nunca nadie nos ha enseñado la diferencia entre enamorarse y estar enamorado, y nos decepcionamos sin motivo. Me explico, cuando una va a ver una película romántica, te cuentan cómo se conocen, como se conquistan y cómo se enamoran, no cómo han conseguido que su relación de pareja sobreviviera a los subeybaja constantes que suponen las rutinas de una vida compartida. Y quizás esa historia fuera, además, mucho más bonita. La química inicial no dura siempre, pero las bases sobre las que se construye una verdadera pareja sí que pueden ser más duraderas. 


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Los "Brangelina" como icono de la idealización de la pareja perfecta.

Tristemente, nuestro empeño en autoconvencernos de que las mariposas en el estómago deben y pueden ser eternas, nos lleva, a veces, a dejar de valorar lo que significa realmente amar. Sí, es cierto, los primeros días, el primer año incluso, es una etapa idílica, pero es solamente una etapa, y la verdadera pareja es la que consigue superar las etapas siguientes. Los problemas, las risas, los conflictos, las lágrimas, las noches de sexo interminables, las batallas, las confesiones, los viajes, las tardes de sexo no tan buenas, las anécdotas, los momentos únicos y los surrealistas, los deseos y los sueños cumplidos, los que nunca se llegarán a cumplir, los que nunca querremos dejar de compartir.
Enamorarse es un proceso casi químico, mientras que el amor, el conseguir que una persona se convierta en muchos sentidos en nuestro amigo, confesor, apoyo, amante, y sobre todo, en nuestro compañero de viaje, es magia, y eso no hace falta inventárselo, más bien trabajárselo.

Fuentes: http://blogs.elpais.com/eros/2013/11/inventarse-un-amor-pendiente.html

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La erótica japonesa está de moda



 
 
Por: Silvia C. Carpallo | 02 de noviembre de 2013


No hace mucho, en este mismo blog, los lectores agradecían a Mohamed El Morabet el que hablara de sexo desde un punto de vista no europeo. Es cierto que cada cultura tiene su propia forma de practicar y entender la sexualidad, pero a día de hoy, hay algo que no podemos negar: la globalización también ha llegado a nuestras alcobas.


Detalle pareja besandose kitonaga
'Detalle de pareja besándose'. Torii Kitonaga (1752-1815), portada de la exposición 'Shunga: sexo y placer en el arte japonés'.


Las cosas cambian, y si en los últimos siglos ha sido Occidente el que ha influenciado al resto del mundo, hoy las tornas van cambiando, y Oriente se ha hecho muy presente en nuestras vidas. Podemos hablar de kebabs y sushi, y hasta de una versión catalana del Kamasutra. Sumar conceptos enriquece y, ante nosotros, se abre un mundo lleno de posibilidades. Entre estas alternativas, destacan aquellas que reflejan la  influencia de la cultura japonesa en nuestra vida sexual.
Para hacerse una idea de cuál es la erótica japonesa de la que hablamos, basta con visitar estos días el British Museum de Londres. Hasta el próximo 5 de enero, la exposición Shunga: sexo y placer en el arte japonés, ofrece más de cien obras, entre grabados, pinturas e ilustraciones, del llamado Shunga japonés. Se trata de una recopilación de algunas de las conocidas como 'imágenes de primavera' (una estación que es metáfora del acto sexual), que no son sino escenas sexualmente explícitas, pese a que sus protogonistas suelen ir vestidos, y que inspiraron a grandes artistas occidentales como Toulouse- Lautrec, Rodin o Picasso.




Estas obras, realizadas entre 1600 y 1900, prohibidas durante gran parte del siglo XX, fueron creadas en su mayoría por los artistas del Ukiyo-e o 'la escuela del mundo flotante' y entre ellas destacan las creadas por Utamaro, Hokusai y Ku.
Otra curiosidad es que estas imágenes forman parte del conocido Poema de la almohada, compuesto por rollos y libros hechos a mano. Ejemplares de este poema se vendían por decenas de miles y contaban entre los presentes habituales que recibían las novias, el día de su boda, además de ser un símbolo de buen augurio. A día de hoy, su influencia sigue viva en el arte del tatuaje japonés, pero sobre todo en el manga  y el anime, cuya influencia es también innegable en la sexualidad actual de Occidente (y si no, echemos un vistazo a los historiales de búsqueda de Internet de algunos ejemplares ibéricos).


Anime sex
Ejemplo del actual anime japonés influenciado por las 'imágenes de primavera'. Vía 'Great Sex Stories'.


Pero si, de alguna forma, nos hemos familiarizado recientemente con esta rama erótica del arte japonés, es en gran parte gracias a la marca 'Shunga' de cosmética sensorial, que ha conseguido estar entre los productos estrella de las tiendas de juguetería erótica españolas, y de los cuales me declaro totalmente fan y adicta.
Estimulantes del orgasmo femenino, geles y cremas de masajes afrodisíacos, brillos labiales con efecto calor, velas con aromas frutales que se convierten en aceites de masaje, pintura corporal comestible, y un largo etcétera de productos que han ayudado a cambiar, en cierta medida, las rutinas de las parejas occidentales.
La idea es ofrecer alternativas a aquellas parejas que buscan nuevas sensaciones o diferentes juegos, que les ayuden a conocer mucho mejor su propio cuerpo y el del otro. Es decir, herramientas para salir un poco de ese esquema de 'coitocentrismo' tan habitual. Un cambio de concepto muy positivo, que tenemos que agradecerle a nuestros amigos japoneses.


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El chocolate Shunga para Body Painting es uno de los productos más vendidos en establecimientos como La Juguetería Erotic Toys


No es el único favor que les debemos. Otro de los grandes saltos conceptuales de la Industria erótica japonesa ha venido de la mano de la marca Tenga, que ha conseguido dar un giro a la juguetería erótica dedicada al onanismo masculino. Sus ya famosos masturbadores de silicona, que simulan diferentes sensaciones, como la propia penetración, vaginal y anal, o incluso el sexo oral, supusieron una revolución en un mercado que no estaba del todo explotado. El siguiente paso fue la introducción de estos juguetes para hombres en la pareja, gracias a los llamados huevos Tenga, que con un aspecto más divertido y práctico, y sobre todo económico, consiguieron darle un nuevo enfoque a los juegos manuales.
Pero la cosa no se queda ahí, y es que aprovechando esta nueva temporada, Tenga ha sorprendido con una innovadora línea de juguetes para mujeres: Iroha. Se trata de tres modelos de vibradores: Yuki, Midori (como la protagonista de aquella novela de Murakami de quien alguna vez hablamos aquí) y Sakura, pensados para todo el cuerpo, pero con el clítoris como sujeto central de la escena. La idea es que cada uno se adapta a un modo diferente de estimulación, pero los tres coinciden en un tacto especialmente suave, que supone un auténtico gustazo, y en ventajas como que son recargables y sumergibles.


 
 
Estos no son más que algunos ejemplos que intentan ilustrar una idea. Oriente está enriqueciendo a Occidente. Si ya habíamos asumido cuestiones como la instauración de nuevos gustos en gastronomía, o cuestiones económicas y sociopolíticas, queda por asumir que la globalización también influye en aspectos tan íntimos como es nuestra sexualidad. El sexo también es cultura y entremezclarse y aprender unos de los otros, y esto solo puede ser un ejercicio enriquecedor para todos.


Fuentes: http://blogs.elpais.com/eros/2013/11/la-er%C3%B3tica-japonesa-est%C3%A1-de-moda.html

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