Días rojos: en el amor nos deslizamos


EL PAÍS

Por: | 21 de febrero de 2014
 
"A mí no me importa", me dijo un hermoso compañero, una mañana, después de una noche de reencuentro, cuando le dije que me acababa de venir la regla. "¿A ti te molesta?", preguntó. "Claro que no", le dije, apenas. Pero no solo es que no me importa sino que cada vez me gusta más la sensación de hacer el amor en los primeros días de la menstruación.

  Irene_diaz

Sin embargo, como nadie debe imponerle nada a nadie, siempre aviso y pregunto, por las dudas. La verdad, jamás sentí rechazo frente al tema, ni con ni sin pareja estable.

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Y espero que los/as lectores/as tampoco sientan 'asco': entiendo que tocar un tema tan ligado a lo fisiológico puede parecer vulgar, pero hay más de una razón que nos induce a mojarnos (o enchastrarnos, como decimos gráficamente los argentinos). No solo es natural que las mujeres sangremos cada tres o cuatro semanas, sino que todavía hay que defender a algunas chicas, especialmente las muy jóvenes, a las que todavía suelen hacerles sentir "sucias" o "impuras" durante su periodo menstrual.

Nada hay bello en el sexo seco.

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De primera mano. Una adolescente española me contó hace poco que su novio, el mismo con el que unos meses antes había perdido la virginidad, la amenazó un día cuando, después de haber planeado un fin de semana romántico juntos, ella le advirtió que quizá le viniera la regla. Al parecer, aún nacen hombres que tienen que familiarizarse con la cuestión, buscar alternativas o renunciar al sexo, sin culpabilizar a su pareja.

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Después de oir aquella historia, que me pareció fuera de época y lugar, recordé las recomendaciones y del Antiguo Testamento sobre los fluidos y la necesidad de evitar contactos con ellos, pero tanto si estos provienen de los hombres como de las mujeres. Estos consejos levíticos han ido siendo recogidos y reescritos hacia la evitación de la mujer menstruante, a la espera de su 'purificación', pero la verdad es que si uno se detiene un instante en los textos originales, las advertencias y fatalidades no son del calibre que luego han difundido sus intérpretes y vigías.
Más allá de la Biblia, el Talmud y el Corán (por cierto, vale la pena saborear algunas de las historias sensuales del profeta), el deseo ocurre aquí y ahora, y si habitualmente es difícil poner una valla, mucho más complicado es resistirse precisamente en las horas en que empieza la curva ascendente de libido en la mujer, hacia la ovulación.
Como he confesado ya, en las primeras horas rojas mi deseo aumenta, y como la turgencia de los pechos llega a su máxima expresión, todo se pone un poco más a flor de piel, digamos... Incluso he comprobado esto que dicen algunos ginecólogos: los dolores menstruales pueden aliviarse con una buena sesión de sexo. En cuanto a la prevención de las ETS, cada uno ya sabe tomar sus medidas, ¿no?.


Tráiler de 'Fuck for forest'.

En el marco de la última edición del Festival de La Boca Erótica se estrenó una película-manifiesto ecoporno llamada Fuck for forest. En el filme hay una escena erótica que nadie olvidará, en la que uno de los protagonistas exhibe su deleite con los fluidos mientras su novia menstrúa. A raíz de tan explícita puesta en escena, un amigo argentino recordó a alguien que se llama a sí mismo 'Draculín', mientras hace elocuentes gestos que dan cuenta de lo que disfruta del cunnilingus en días rojos.
Todo muy hippie, sí, pero sin llegar a estas fronteras anegadas que suelen cultivar los amantes de la vida natural, podemos disfrutar de casi todo, y más, por el maravilloso efecto de las paredes mojadas y resbaladizas de nuestros genitales. Al respecto, consulté a otro amigo, que me confirmó que esa sensación de gozosa humedad que percibimos de este lado, las chicas, también es un marco de recepción incomparable para ellos. Además, me dijo que él ha notado que el nivel de excitación femenino suele ser superior al normal.

La foto (3)
El amor embadurna.

Algo de esta hambre de sexo debemos de transmitir de un modo no consciente, le comenté, porque una vez, de visita en casa de amigos, me pasó que un gato muy arisco estuvo toda la noche restregándose en mí y maullando, el día 1 de mi periodo; los dueños no daban crédito a la actitud del gato, habituamente remiso a estar cerca de la gente.
Así, los días rojos: desprendemos deseo, olores, más ganas, humedad, sangre. Nada hay bello en el sexo seco. Secos somos ásperos, raspamos. Mojadas nos deslizamos. El amor embadurna.


Bonus track, en femenino:
Valgame dios
 

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