El miedo a bajarse los pantalones


Por: | 04 de abril de 2014
 
Odio la percepción de que tener vagina requiere un cuidado especial desde la idea de los productos de higiene íntima para mujeres hasta las revisiones ginecológicas anuales. Estoy a favor de las revisiones, ya que, como bien dicen, la prevención es la mejor cura pero, me pregunto: ¿no estaría bien que los hombres se hicieran una revisión anual también?

La situación de bajarse los pantalones para un médico no es tan común entre los hombres. En mi entorno, conozco a más de uno con este miedo, tanto que han pasado toda la vida padeciendo una fimosis grave con masturbaciones dolorosas, y un complejo que ha resultado en una vida sexual y emocional inexistente. Me da una pena enorme, sobre todo cuando la solución es tan sencilla.

Venus O'Hara


Recientemente me escribió Pepe*, uno de mis seguidores de treinta años, para decirme que debido a motivos médicos iba a abstenerse de mirar mis selfies de los buenos días, durante un mes, puesto que se acababa de hacer la circuncisión. Le propuse una entrevista seis semanas después de la intervención para que me contara sobre su experiencia, con la esperanza de que quizás pueda servir como inspiración para otros hombres que padecen fimosis para solucionarlo de una vez, en lugar de seguir sufriendo, y esto es lo que me contó:

B.E. ¿Por qué decidiste hacerte la circuncisión?

P. Para quitarme un complejo y por motivos médicos.

B.E. ¿Tuviste miedo de ir al médico la primera vez?

P. El momento de ir al urólogo no fue el problema, más problemático fue convencerme primero que que debía hacerlo. Porque la sanidad tal como funciona aquí, te vas un día y te ve el médico de cabecera, le dices: "quiero operarme de fimosis". Ni te mira y te deriva y luego te dan hora para que vayas al cirujano. Y el día que vi al cirujano, aparte de que ya me habían dado la cita como tres meses antes, supongo que ya estaba concienciado y no fue tan problemático. Es lo que te digo: el cirujano le quitó mucho hierro, era muy cercano, me ayudó mucho. Y me dio cita para la intervención.

B.E. ¿Cuánto tiempo tuviste que esperar?

P. Fui un miércoles al urólogo y me querían operar el jueves de la semana siguiente, muy rápido: ¡aluciné!

B.E. ¿Cómo te tuviste que preparar?

P. Pregunté si me tenia que depilar o afeitar… y el médico me dijo que no. Una hora antes de la intervención, me tomé un calmante. Me desnudé y me quedé esperando en bóxer y de ahí a quirofano, y empezó el proceso. La peor parte fue la de la anestesia local: son pinchazos en la zona, y obviamente duele bastante. Después me estiré, me sacaron las gafas y me pusieron una cortina al nivel del pecho para que yo no pudiera ver. Me quedé mirando hacia arriba y empezó a llegar un olor a barbacoa... de quemado...y vi humo. 
La foto (6)
Imagen del libro recién salido del horno que firman la ilustradora Caroline Selmes y la publicista Laura Torné, 'Muerte a los hombres malos', publicado por Lunwerg. Ellas son las 'mujeres despechadas' que sacan (y secan) los trapitos al sol.

B.E. ¿Fue con láser?

P. Fue con un bisturí láser y fue muy rápido. La operación no llega a los diez minutos. Le pregunté al médico: "¿ya hemos empezado?". Me contestó que ya hacía cinco minutos que estaban en ello. Y no me enteré de nada. Me pusieron quince puntos. Me sorprendió: para tanto puntos no tenia yo espacio... También me pusieron una gasa por varios días.

B.E. ¿Y para orinar?

P. Lo haces a través del vendaje por una punta que te dejan en la gasa. La gasa tiene varias capas y, al sacarme el vendaje, unos puntos se habían quedado enganchados en la gasa y…para quitarlo, ¡un drama!

B.E. ¿Y para ducharte?

P. Dicen que los primeros días, ni que lo pienses. Has de estar de reposo absoluto, no te puedes ni tocar. A partir del tercer día te puedes duchar. Pero has de ir con cuidado por los puntos. Cuando lo vi por primera vez me impresionó mucho porque estaba rojo e inflamado. Después del tercer día empiezas con el tema de las curas, y a partir de la primera semana los puntos empiezan a caerse solos, pero para mí, tardó un poquito más. Dicen que es mejor tenerlo al aire para que cicatrice más rápidamente.

B.E. ¿Cuánto tiempo estuviste de baja?

P. Unas tres semanas.

B.E. ¿Qué cambio has notado ahora?

P. Al principio era complicado porque estaba muy sensible: el roce con la ropa interior por ejemplo es bastante doloroso. y el tema de la masturbación es diferente; es extraño.

B.E. ¿Has tenido de cambiar de técnica?

P. ¡Sí! es extraño, todavía estoy en ello. Y ya van casi seis semanas: las primeras cuatro semanas no tenía necesidad, pero a partir de la quinta, todo el día andaba excitado como un adolescente.

B.E. ¿Consideras que ahora tienes más seguridad sexual?

P. Bueno, es la idea. Supongo que sí, estoy trabajando en ello.

B.E. ¿Qué consejo darías a alguien que padece de fimosis?

P. ¡Que se opere! Vale la pena: en mi caso, me ha quitado un peso de encima.



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