De muñecas rotas a mujeres resistentes


Por: | 15 de mayo de 2014
 
Parece que no acaban de acabar los tiempos de las 'muñecas rotas'. Creíamos que habría herencias que a esta altura dejaríamos de recibir de nuestras madres o de nuestras abuelas, pero en uno u otro rincón del mundo, en alguna habitación del edificio o en alguna esquina de la propia vida, volvemos a convertirnos en depositarias de la ancestral herida femenina.

"Estoy en el centro                                                        "I stand in the ring
de una ciudad muerta                                                    in the dead city
y me anudo las zapatillas rojas...                                  and tie on the red shoes....
No son mías.                                                                    They are not mine.
Son de mi madre.                                                             They are my mother's.
Y de su madre.                                                                 Her mother's before.
Transmitidas como una herencia,                                 Handed down like an heirloom
pero escondidas como cartas vergonzosas.                but hidden like shameful letters.
La casa y la calle que les corresponden                       The house and the street where they belong
están escondidas y todas las mujeres también            are hidden and all the women, too,
están escondidas..."                                                     are hidden...."

 Anne Sexton, Las zapatillas rojas/ The red shoes

Con la poesía de Anne Sexton abría la semana pasada la muestra 'Mujeres: territorios artísticos de resistencia (Dones: territoris artístics de resistència)', en el Centro Cultural La Nau de la Universidad de Valencia. En el marco de esta exposición, que estará abierta al público hasta el 7 de septiembre, la artista Diana Coca exhibe su serie 'La ciudad de las muñecas rotas' ('The city of the broken dolls'), un proyecto inspirado en las mujeres de la China contemporánea.

 Diana Coca_TCOBD 2
Obra de Diana Coca que integra la muestra 'Mujeres: territorios artísticos de resistencia'. Abierta al público en La Nau de la Universidad de Valencia, hasta el 7 de septiembre.

La exposición, comisariada por Irene Ballester, está integrada por una selección de obras de mujeres artistas que eligen mostrarse como "sujetos de poder" y hacer presente lo invisible. Para ello destierran -dicen ellas- "la estética normativa, contenedora del deseo sexual y paradigma de la estética Occidental", y dan voz a lo que desde aquí no se ve, ni se oye.
Diana Coca presenta 'La Ciudad de las Muñecas Rotas', un proyecto con el que propone a las mujeres chinas que se levanten a desafiar los mandatos familiares y culturales que, como losas, las aplastan desde hace demasiado tiempo ya. "Ni en el ámbito artístico local chino existen espacios para mostrar, reflexionar y criticar el silencio dominante. Pekín es la ciudad de las muñecas rotas. Me interesa el cuerpo profanado, con residuos de violencia, restos de heridas, vestigios de dramas emocionales y, en general, situaciones de insatisfacción respecto al modelo establecido, que a veces desemboca en lo obsceno y lo impúdico", explica Coca.
Para abonar este diálogo a miles de kilómetros de distancia, Coca nos comenta que "hasta hace poco, se daban masivamente en adopción a los bebés de sexo femenino y el aborto estaba muy extendido, sobre todo en las mujeres que sabían que iban a parir a una niña. La política del hijo único tiene consecuencia devastadoras y, por otro lado, las chicas que están en la treintena tienen tanta presión para casarse y tener un hijo (porque, si no, nadie cuidará a los abuelos)... Por supuesto, la única que cuida de los mayores es la hija o la esposa".
"Las mujeres en China realizan una impecable performance de dulzura y sumisión -continúa la artista plástica- para no ser rechazadas. Creo que sería reparador para ellas que sacaran el espíritu salvaje que llevan dentro. Tras esa apariencia delicada, son mujeres bravas pero que ocultan y reprimen esas cualidades. Tienen que casarse prontísimo para que no las acosen llamándolas 'solteronas', como en España antiguamente, pasan a depender económicamente de ellos y su rol en la casa es el más tradicional. Ya sabemos que la independencia económica da libertad en todos los sentidos, incluyendo la sexual".
Con todos estos corsets puestos en el cuerpo y  en el alma milenaria, la sexualidad es, según Coca, "aburrida, poco trabajada, poco hablada, poco examinada, poco disfrutada, poco gozada...". Nos cuenta esta performer que pasa buena parte de su vida en el Lejano Oriente que "la pornografía estaba prohibida hasta hace muy poco tiempo y el único acceso que se tenía a las imágenes de cuerpos desnudos eran unas revistas con imágenes light que los profesores de universidad utilizaban para dar clases de bellas artes. En el espacio público, la sexualidad es un tema inexistente. Lo más cercano sería la iconografía del mundo de la moda... Pekín me parece una ciudad muy poco sexual. Sin embargo, creo que la nueva generación de chinos, los que ahora transitan la veintena, se rebelarán y cambiarán todo esto. Ellos y ellas".

THE CITY OF THE BROKEN DOLLS II
De la serie 'La ciudad de las muñecas rotas' de Diana Coca.

¿Cómo podrían 'las muñecas rotas' sanar esa sexualidad hecha de parches sobre más parches y viejas lastimaduras?, le preguntamos. "Les iría muy bien ser más ellas mismas, indagar en lo que les pide su interior y lo que dice su intuición, para poder ser y existir con plenitud. Ahora mismo, si te alejas del modelo establecido por la dictadura, eres un marginado, un ser fronterizo... También les iría genial hacer piña con otras mujeres, y mirarse con empatía y espíritu de colaboración, en vez de mirarse con recelo. Se han creído la estupidez de que compiten entre ellas, cuando en realidad una solo compite consigo misma".
Escribe Coca: "Hay algo en la ardiente y destructiva esencia que combina la vehemencia con la sabiduría en la mujer que ha bailado la danza maldita, que se ha perdido a sí misma y ha perdido la vida creativa, que se ha precipitado al infierno y que, sin embargo, se ha mantenido aferrada en cierto modo a una palabra, un pensamiento, una idea hasta que, a través de una rendija, pudo escapar a tiempo de su demonio y vivir para contarlo".
Por último, otra recomendación sobre mujeres resistentes: en este caso, dibujadas por hombres que ponen en duda la utilidad de las viejas costumbres masculinas, en paso de comedia teatral y con título de aires paradójicos, entre la sensualidad y el pecado. Ben Zahra, un actor marroquí aficado en España desde hace dos décadas, ha escrito y lleva a escena una obra de microteatro llamada 'Carne halal', en el Foro de Creadores de Madrid. Con buen sentido humor y apuntes verosímiles sobre el cruce de culturas y el cruce de deseos, dos chicos de estos tiempos y este lugar llamado Occidente discuten sobre la poligamia. Lo que al menos uno de ellos no tiene muy en cuenta es que las que deciden son ellas. Las que decidimos somos nosotras.


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