Orgullo LGTB: no te dejes domesticar


Por: | 26 de junio de 2014
 
En la víspera del Día Internacional del Orgullo Gay u Orgullo LGTB, que se celebra cada 28 de junio (recordando la redada y la resistencia de Stonewall, en Nueva York, en 1969) y en adhesión a la gran manifestación por la diversidad sexual que llena las calles de las principales capitales europeas cuando el verano va comenzando, presentamos en el blog EROS el trabajo de la artista Noelia Muriana.
Noeliamuriana trans (1)

Hasta el 31 de julio, puede visitarse, en la galería Léucade de Murcia, la muestra No te dejes domesticar, integrada por pinturas, esculturas e ilustraciones sobre la temática LGTB, que pretenden reivindicar todas esas otras realidades menos asumidas que aún se esconden en nuestras sociedades o en algunos rincones de nuestra geografía social y familiar.

Web55
Noelia Muriana.

En unos días arracarán las fiestas en distintas ciudades del mundo (por caso, las de la irreductible Madrid), y Murcia esta vez no quería quedarse al margen.
Y hay más: el mismísimo sábado 28, el colectivo Golfos por principios -promotores de la sexualidad diversa y positiva, poliamor, queer y otros acercamientos al sexo no convencional- organiza, en Madrid, un Taller práctico llamado Es posible superar los celos, impatido por Aphra Behn, formadora especializada en relaciones abiertas, y Miguel Vagalume, traductor del libro Ética Promiscua.

Que lo disfrutéis, queridos lectores. 



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Nuestro cuerpo, el arte y los 'selfies' postorgasmo


Por: | 24 de junio de 2014
 
El sexo es y ha sido siempre motor de nuestras mejores creaciones. Es difícil entender la historia del arte sin entender también la historia de la expresión de nuestra sexualidad.  Y es que, desde la Venus de Willendorf al Blow job de Andy Warhol, la temática sexual siempre ha estado presente. Ya hemos hablando en Eros de algunos de los museos donde poder observar un poco más sobre nuestra historia artística sexual, ¿pero qué pasa con la actualidad? ¿Cómo se llevan hoy el arte y el sexo?

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 La imagen de la performance de Deborah de Robertis que ha inundado las redes.

El ejemplo lo tenemos en la noticia de la que, por cierto, se han hecho eco todos los diarios internacionales.  La artista luxemburguesa Deborah de Robertis realizó una performance no autorizada en el Museo d’Orsay, recreando el famoso cuadro de Gustave Courbet, El origen del mundo: se sentó delante del cuadro y con ayuda de sus manos, expuso su vulva a todos los visitantes. La polémica estaba servida. Porque aunque todo el mundo ha paseado durante años por el  mismo museo observando una vulva retratada en primer plano, para llamarlo arte, no todos tuvieron claro que una vulva de carne y hueso pudiera traducirse de la misma manera.
En realidad, la actuación de Robertis no es más que otra muestra de que hoy, gracias -sobre todo- a las nuevas tecnologías, hemos convertido nuestro propio cuerpo en una obra artística. Ya no hace falta ser modelo para posar en las fotografías. En una época en la que son pocos los que no han sucumbido a hacerse un selfie, y en la que hacemos de nuestra comida diaria una exposición de arte contemporáneo, hubiera sido raro que el sexo no hubiera entrado en el juego.
Aftersex-azrielmart
El 'aftersex' que Miley Cyrus compartió en Instamgram 

Así llega el llamado aftersex selfie, la autofoto poscoital. Se trata de un nuevo fenómeno, nacido al amparo de la red de Instagram: diversas parejas, más bien jóvenes, comenzaron a fotografiarse juntas en su momento de auge de oxitocina; es decir, tras hacer el amor. Luego, cómo no, se sumaba Miley Cyrus a la iniciativa, y así la moda ya estaba creada.
Compartimos con los desconocidos de la red nuestras crisis, nuestros logros, opiniones, todo lo que vemos, lo que comemos, ¿es tan diferente compartir 'lo que' follamos?
Es evidente que toda esta cuestión abre el que debería ser un intenso debate sobre dónde están los límites de la esfera privada y la esfera social. Líneas cada vez más difusas, y que de tanto cruzarlas, y entremezclarlas, es obvio que alguna factura nos van a pasar. Pero más allá de todo eso, desde el terreno de lo sexual, no estaría de más analizar qué puede suponer que hoy nuestro cuerpo, nuestra intimidad, y nuestra sexualidad sean no solo un objeto para compartir, sino también un objeto a retratar.

Mona-Lisa-Selfie
Imagen vía Pog Vox

Las cámaras digitales y los filtros parecen habernos convertido a todos en artistas en potencia, pero además nos hemos convertido en los nuevos modelos del s.XXI. Quizás demasiado expuestos, lo que sí hemos conseguido es romper en cierta medida los cánones de lo socialmente establecido. No hace falta ser una top model para que todo el mundo pueda apreciar con un 'me gusta' tu imagen.
No hay retoques, no hay preparación, es sólo un 'click' y el arte de nuestra propia vida privada  parece estar listo para compartir.  Quizás sea sólo una moda más que, como todas las otras, acabará por pasar. Pero puede que,en cierta medida, sea un cambio que suponga algo más. Lo que está claro es que hoy nuestro cuerpo es más sexo y más arte de lo que nunca lo ha sido.
El debate está servido, ¿quién más quiere opinar?


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El hombre alfa: instrucciones para no caer en la trampa


Por: | 20 de junio de 2014
 
Por Vanessa Quinto

"¡Qué especial eres !", "Te quiero immensamente", "Contigo es diferente"... siempre hay algo de esto en el repertorio de un hombre alfa… y, muchas veces, nosotras creemos en lo que queremos creer (y ellos lo saben).
Un hombre alfa es un líder, un conquistador serial, típicamente triunfador en el trabajo y en los deportes. Es alguien muy diferente a un Casanova, porque no es un tío creído que presume de sus conquistas, sino un capobranco; es decir, aquel hombre que conoce todo de una mujer, que sabe cómo tratarla, que es seguro de sí mismo y que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo.
El hombre alfa es un peligro para nosotras porque es el hombre que nos hace enamorar y luego nos destruye.
El alfa no hace alarde de sus capacidades y virtudes pero sabe cómo seducir a una mujer. Este tipo de cazador se muestra tranquilo y aplomado, casi como si no quisiera conquistarte, pero deja que sus cualidades te golpeen. Hace crecer tu curiosidad, habla con palabras hot (siempre alude a temas eróticos).

Leandro lamas

Los alfas no tienen problema en entrar en situaciones sociales, en argumentar o discutir sobre cualquier cosa. Descubren tus intereses, te rozan suavemente y, como por casualidad, paso a paso, te van convenciendo de que hay algo mágico entre vosotros y lo mas natural, lo que sigue, es el deseo de tener sexo con ellos.
Algunos nacen, pero otros, viendo los éxitos de esta manera de ser, estudian para serlo.

Así, hay muchos manuales para ser un hombre alfa, "consejos para conquistarlas", etcétera. Si los vas a leer, descubrirás que los recursos que utilizan este tipo de hombres son los que sirven para bajar las defensas de la mujer. Toda la masculinidad de un hombre alfa está basada en esta capacidad, desarrollada durante años, y él te va llegando de una manera sutil y sigilosa, analizando tus necesidades y convirtiéndose en eso que necesitas. Debido a su gran experiencia con mujeres, tiene la facilidad de leerte muy rápidamente y es astuto, pero no siempre inteligente.
Es un narcisista, por lo que ignora los sentimientos de la otra persona: tiene facilidad para halagar la sensibilidad femenina y darle a cada mujer lo que necesita.
En la cama, no se trata de un superamante o un superdotado, sino que tiene una habilidad especial para captar el tiempo de cada mujer.
Gracias a su camaleónica capacidad de transformación, suele conseguir éxito con muchas mujeres, aun con las más selectivas, porque es muy actractivo.
Sus relaciones empiezan rápidamente, con una atracción física instantánea: no hay espacio entre el deseo y su satisfacción y si el sexo no le gusta, desaparece.
Si las relaciones siguen, no suelen ser cortas, porque a los alfa les gusta que las mujeres les adulen todos los días y lleguen a creer que no pueden vivir sin ellos. Pero, sí, claramente, son infieles.
Se sienten adictamente atraídos por el sexo femenino. Necesitan camaradería sexual permanente y, por prolongadas o intensas que sean sus relaciones, tienen el regusto de la fugacidad e improvisación. Para estos hombres no hay pérdida insoportable ni mujer irreemplazable.
Tratan a las mujeres como una propiedad y al sexo como un objeto de consumo. La seducción suele perseguir una "escalada sexual" que consiste en una serie de concesiones logradas mediante el encanto y la habilidad. Normalmente, el primer contacto sexual consiste en sexo normal y, por su egoísmo, con poco deseo de practicar sexo oral. Pretenden conducir el juego, saben cómo tocarte y qué palabra utilizar. Su clave está en hacerte sentir única y que como lo hace contigo nunca lo ha hecho con nadie.
A continuación, los alfa desearán nuevas posiciones, un clímax de figuras del Kamasutra y el pedido de "algo especial" que solo compartirán contigo, como el sexo anal o el sexo con parejas múltiples.
El alfa nos da la impresión de que nos otorga la gracia en contar con su tiempo y sus atenciones. Vive por los espejos.
Sea cual sea la edad o el estatus que ocupa el hombre "buscador de emociones", él no puede vivir sin novedad y excitación. Así, aun con su pareja, le sigue gustando el sexo en el coche o en lugares raros y su performances son de menor rendimiento en la cama de casa.
Para un alfa, la adulación se convierte en un arte a cultivar y hace de la seducción toda una ciencia, reemplazando el romanticismo por la técnica y la pasión con precisión.
Sus abrazos son fuertes y seguros, los besos siempre largos y pasionales y las posiciones, siempre dominantes. El tempo (signo de masculinidad), infinito.
Lo que más buscan es sentir que tu placer máximo, pero no por ti, sino por saber que su virilidad es suprema.
Por tanto, os dejo un vademecum para descubr estos alfa y decidir si seguir con ellos (con instrucciones de uso) o si cortar, antes que caer en la trampa.
  • El alfa siempre tiene prisa y su tiempo es muy precioso. Entonces él tendrá un tiempo preciso y bien definido para verte o para llamarte o contestar al teléfono.
  • Interesado en sí mismo. Su vida y sus intereses vienen primero
  • Crea su propia realidad: él no puede ser dependiente de nadie y entonce es él el director de su tiempo libre y de su entorno. Elige él los lugares y los restaurantes adonde llevarte.
  • Es caballero. Para su mayor beneficio se comporta come el Príncipe Azul, nunca como un bruto.
  • Controla sus emociones: nunca muestra fragilidad o desconocimiento y no se deja sorprender fácilmente. No le gustan las sorpresas.
  • Crea un poder gravitatorio a su alrededor: busca personas que consideren valiosa su opinión.Te presenta estos amigos y no le interesan mucho los tuyos.
  • Sabe lo que quiere: no siente vergüenza por necesitar, querer y desear en la manera en que lo hace.
  • Entiende "los riesgos" de la vida: sabe que la vida es una aventura que se vive un día a la vez. Te cuenta que con él habrá emoción diaria y te vuelve loca en la cama.
  • Se perdona por sus fallos: se perdona a sí mismo así que quiere que los demas también lo hagan (y tú eres cruel por no hacerlo).
  • Es un actor: te habla mucho con palabras de película y no valora, incluso olvida, las promesas.


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Sexo en la ducha


Por: | 13 de junio de 2014
 
No hay nada como una ducha para refrescarse. Sobre todo con las temperaturas altas. Sin embargo, la sensación de frescor no dura nada, al menos aquí en Barcelona. Y en cuanto al sexo, si no dispones de un sistema de aire acondicionado decente, puede llegar a ser muy agobiante por el tema del sudor en exceso. Por eso el sexo en la ducha va perfecto para esta época. Es más, es garantía de romper con la monotonía de hacerlo siempre en la cama.

Venus O'Hara sexo en la ducha

Érase una vez que yo pensaba que el sexo en la ducha estaba sobrevalorado y resultaba muy poco práctico. Para mí, el inconveniente principal era que uno siempre se quedaba con frío. Además, puede costar encontrar una postura cómoda, sobre todo si hay una diferencia de altura importante entre los dos... Supongo que estaba intentando hacer lo mismo que haría en una cama pero en una ducha, en lugar de adaptarme (y adaptar mi técnica sexual) a un nuevo entorno.
Afortunadamente, cuando dejé de considerar el sexo como una actividad coito-céntrica, todo cambió. Incluida mi experiencia con el sexo en la ducha. Ahora me encanta disfrutar de una ducha en compañía: el rozarse los cuerpos jabonosos y aprovecharme de otras manos que me lavan, en especial, aprovecharlas para exfoliarme bien la espalda. Para mí, una ducha acompañada es una experiencia más bien sensual que sexual. Pero hay que decir que también es el sitio ideal para practicar sexo oral, perfecto para personas que no disfrutan los olores y sabores naturales.

Está claro que no todas las duchas son iguales. Hacerlo en una pequeña es impensable: yo prefiero la opción de una bañera grande con ducha, simplemente porque ofrece mucha más variedad.

Hay personas que se masturban en la ducha. Desde mujeres que se estimulan el clítoris con la presión del agua de la alcachofa, hasta las que utilizan vibradores que son resistentes al agua. En cuanto a los hombres, me viene a la mente aquella escena de American Beauty, cuando Kevin Spacey empieza su día masturbándose en la ducha y dice que es el mejor momento del día, puesto que todo, después de ese momento de auto-amor, inevitablemente irá a peor.

Sexoenladucha


Pero volviendo a las duchas en compañía, para resolver el problema de quedarse con frío, y otros inconvenientes, recientemente descubrí una gama de productos destinados al sexo en la ducha, y destaco el cabezal doble. Para tener mayor estabilidad, hay un arnés con sujeción, reposapiés y agarres. Para juegos más avanzados, también hay esposas con succión, estimuladores acuáticos, esponjas con vibradores y espejos con succión.

Sex-in-the-shower-esponja-con-vibrador

Sugerir un juego en la ducha es la solución ideal si tu pareja no es tan exigente como tú con el tema de la higiene personal. Personalmente, tengo un margen de tolerancia (hasta el desayuno), después es preferible ducharse juntos antes de ensuciarse de nuevo.

El único problema con esto es que puedes tener unas facturas de agua más elevadas de lo normal. Además, no es exactamente bueno para el medio ambiente. Pero de vez en cuando, hacerlo en la ducha puede ser fantástico.

Y a ti, ¿te gusta el sexo en la ducha?



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¿Es amor o amistad?


Por: | 09 de junio de 2014
 
Elogio de la amistad se llama el libro de Tahar Ben Jelloun en el que el escritor marroquí ensaya una aproximación al misterio de la amistad. Lo no dicho, lo no atado, lo a medias cosido intenta hilvanarse para explicar apenas los contornos. 
La amistad es un concepto de amor y no: porque no lo alcanza o porque lo desborda. Compañía circunstancial u órgano vital. Virtud. Cuando Eros se inmiscuye en la amistad, cuando la sensualidad interfiere con el alma, se desatan todas las preguntas; de lo contrario, cuando el enamorado no logra la confianza del amigo, se deshilachan las certezas. 
Al mencionar a su amigo el Nobel Jean Marie Le Clézio, Ben Jelloun no puede separarlo de su esposa: "Disfruto de la presencia de la pareja, juntos y separados. Siempre leo en sus caras la felicidad de existir y de amarse (...) Cuando los veo vivir a Jean-Marie y Jemia, me pregunto por qué una esposa no puede ser, ante todo, una amiga; por qué será tan difícil convertirse en amigo de la mujer que uno ama".
Algo parecido se pregunta y se responde el filósofo francés André Comte-Sponville, en Ni el sexo ni la muerte. Tres ensayos sobre el amor y la sexualidad: "La dimensión sexual es decisiva: esta es, en el fondo, más que la pasión, lo que diferencia el amor de la amistad. El amor sensual es prisionero de la falta, del cuerpo, de la finitud. Y esto mismo, que lo hace violento, lo condena a la desaparición: el placer es su meta y su término, y por ello también su fracaso. La amistad, al contrario, porque es espiritual (goce no de los cuerpos sino de las almas), está abierta al infinito y, aparte de la muerte, a la eternidad. Soñamos con reconciliar ambos sentimientos, o vivirlos simultáneamente. ¿Por qué no puedo hacer el amor con mi mejor amigo/a? ¿Por qué no puedo convertirme en el amigo/a de mi amante?".

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La asimetría de Eros en un fotograma de 'Dos madres perfectas'. Xabier Samuel y Robin Wright (ex Penn): cuando 20 años (o 25) de diferencia no son nada.

El placer como meta y prioridad, sin perder la infinita confianza de la amistad es lo que parecen poder conjugar dos mujeres que se mantienen unidas, cómplices, como cuando niñas, incluso en el momento en que Eros invade el territorio de los lazos más primitivos: el de una madre con su hijo. La película Dos madres perfectas, sobre libro de otra Nobel, Doris Lessingconvoca a todos los demonios de la pasión, el amor y el sexo al paraíso de la amistad. 
"Por mi parte -confiesa Comte-Sponville-, he vivido algunas amistades apasionadas (sobre todo con hombres- y algunas pasiones amorosas (exclusivamente con mujeres), en periodos distintos de mi vida, es cierto, pero no sin que esas pasiones y esas amistades, en uno u otro momento, pudieran existir juntas o superponerse. No siento ni orgullo ni vergüenza por ello; veo en ello más bien una suerte de necesidad. Demasiados amigos mata la amistad; demasiada exclusividad también. Esto es lo que distingue nuestras historias de amistad de nuestras historias de amor (...) No es que exista algún abismo infranqueable entre el amor y la amistad (...) La frontera entre ambos siempre me ha parecido incierta, porosa, móvil, e incluso nunca vi entre ellos frontera alguna, propiamente dicha, sino más bien una vasta zona intermedia, que incluiría (como philia, en Aristóteles, hace de eros) hasta los extremos que separa o une. Existen amistades amorosas, y amores amistosos, que nos enseñan más sobre el acto y la pasión de amar que las amistades demasiado sabias o los amores demasiado intensos".
Ben Jelloun narra lo que le une a cada uno de sus amigos. Habla del "seductor que tiene miedo a las mujeres enamoradas"; o del "deshilvanado", el "amigo intermitente". Con Lotfi, cuenta, "hablamos mucho de mujeres". En una de esas charlas, el escritor dice haber deseado escribir una novela que se llamaría El hombre que llora: "Ese hombre lloraría porque sabe que nunca estará a la altura de la inteligencia, la malicia o la crueldad de las mujeres". Agrega que mientras ellas escriben, participan en debates, se defienden, luchan, "¡ellos las ven pasar, limitándose a comentar la forma de sus tetas o de sus culos!".
Qué decir, entonces, de la malicia de la escritura de la abuelita Doris Lessing, premio Nobel de Literatura 2007, que escribió la novela Las abuelas, inspirada -según decía- en lo que le había contado una vez una amiga. Malicia o provocación que uno percibe en las airadas reacciones de los hombres mayores a la salida del cine, sometidos durante casi dos horas a la verdad del deseo de las mujeres adultas. En Dos madres perfectas, la adaptación de la novela que hizo la directora luxemburguesa Anne Fontaine (coguionista de Chloe de Atom Egoyan), las dos "perfectas" madres de cuarentayvarios, Roz y Lil, hacen el amor sostenidamente con veinteañeros bellos y vigorosos, sin necesidad de contárselo a nadie, más que a la mejor amiga.
A las amigas de Dos madres perfectas la turbulenta pasión no las separa, las une, aunque se trate de entregar al propio hijo al voraz amor sensual de otra mujer, otra madre. Hay, ante todo, comprensión entre estas viejas amigas que encaran juntas las limitaciones del paso del tiempo y comparten la inevitabilidad de la causa amorosa que cruza todas las fronteras. Roz con el hijo de Lil y Lil con el hijo de Roz, los cuatro conforman un equipo pecaminoso, endogámico y entregado a la más pura existencia en el placer. La amistad no está puesta en juego, y menos si todo transcurre por carriles simétricos (y no solo el erotismo, también el dolor). Las preguntas se postergan, no hay más que erótico presente de pieles tersas.
De la asimetría de Eros, que nos llega desde Platón, a la reciprocidad propia de la philia, el filme plantea todas las preguntas y las deja todas en el aire. Quizá no haya más respuesta que el consabido consuelo de que "el amor no alcanza la madurez y la serenidad más que secundado por la amistad", en palabras de Ben Jelloun.


Tráiler de 'Dos madres perfectas', de Anne Fontaine sobre libro de Doris Lessing, con Robin Wright y Naomi Watts. 

"Está bien: seré joven para ti, siempre", le promete de mentirijillas Roz (Robin Wright) al enamorado Ian (Xabier Samuel) en una de estas sesiones sexies que gozamos en el cine, al menos las mujeres. Los espectadores varones protestan: "¿Pero quién puede creerse esta historia traída de los pelos?" Las damas callamos, pero sabemos que este cuarteto hedonista no es inverosímil, que las chicas podemos ser más laxas en estos asuntos y que nos creemos capaces de pactos semejantes, entre amigas. Lo sabe Lessing, lo sabe Fontaine, seguramente también Robin, la ex de Sean Penn, y Naomi Watts que, además de coprotagonizarlo, produce el filme.
"¿Qué es la amistad? Un amor recíproco y duradero, contesta Aristóteles (...) La amistad, en Aristóteles, pero sobre todo en nuestra vida, no siempre está desconectada de la sexualidad, ni de la pareja, ni siquiera de la pasión; es más bien una manera de vivir", apunta Comte-Sponville en Ni el sexo ni la muerte.
"'Acogedora, no invasora'; ese podría ser el lema de la amistad", aventura Ben Jelloun.
Nunca la amistad puede ser invasora, ni siquiera sin estar despojada de tensión sexual, podríamos agregar.
Y para el final, nos reservamos el derecho de volver a proyectar el amor en la amistad, de la mano de Montaigne: "El amor es un intento de trabar amistad a partir de la apariencia de la belleza".



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¿Para qué cuidar tanto esa flor?


Por Silvia Quispe Ramírez 

"El hombre promete hasta que la mete", decían con aire de sabiduría nuestras abuelas. "Cuida tu flor, hijita", repetían nuestras madres con cierto timbre de mandato cuando salíamos con un hombre por primera vez. Cuidar de nuestra virginidad era la consigna.

Leandro lamas

Conversaba con un amigo sobre este juego del "tira y afloja" que debemos cumplir las mujeres para captar el interés del hombre que nos gusta antes de entregarnos en la intimidad. Desde mi humilde experiencia (propia y ajena) le argumentaba a él que nosotras tenemos que demorar lo más que se pueda el primer encuentro sexual para que el hombre no se la lleve "fácil". Sustento esta idea basándome en la teoría de que el varón es un cazador por naturaleza y por ello es necesario que nosotras no seamos "presas fáciles"; pues de serlo, ellos –dice la teoría- pierden rápidamente el interés y se van en busca de otra presa.
Él me refutaba diciendo que eso solo sucede cuando el hombre es un ser machista con mentalidad troglodita (léase, pensamiento arcaico). Para mi amigo, que se define como un hombre de mente abierta, no hay momento adecuado para tener sexo por primera vez porque el hombre siempre está pensando en acostarse con la chica desde el primer día que sale con ella. Él piensa que si ambos tienen ganas, para qué esperar.
Siguiendo la conversación, le pregunté qué opinaba de las mujeres que quieren llegar vírgenes al matrimonio. Muy sorprendido y con los ojos bien abiertos me respondió: "eso no es sano. Reprimir la sexualidad va contra la naturaleza del ser humano", me increpó.
Vivo en un país latinoamericano donde hablar de sexo no es algo que se haga abiertamente y la mujer todavía es juzgada por vivir su sexualidad. Cuando menciono esto de "vivir su sexualidad", hago referencia tanto a aquella chica que no tiene reparos en disfrutar del sexo a plenitud, como a quien ha decidido esperar a casarse para entregarse al ser amado.
En la sociedad machista que aún existe en estos tiempos de globalización aún se juzga mucho el comportamiento de la mujer. Lo lamentable es que las críticas no solo vienen del bando masculino; muchas veces los comentarios más duros llegan desde el lado femenino. Nos criticamos duramente entre nosotras.
Vivir la sexualidad con convicción es lo que vale. Si tú, mujer, has decidido experimentar con tu cuerpo, descubrir tus zonas del placer y disfrutar del sexo plenamente, hazlo con seguridad y responsabilidad, sin remordimientos ni cargos de consciencia.
Si aún no sabes nada del sexo, busca información objetiva y veraz. Conversa con un ginecólogo, es la persona más capacitada para despejar tus dudas y miedos. Iniciarse en la vida sexual requiere de responsabilidad, solo así podrás experimentar con seguridad y sin temor.
En caso hayas decidido esperar hasta casarte para vivir tu primer encuentro sexual, está perfecto. No te sientas como un bicho raro por haber tomado esa decisión. No hagas caso de los comentarios de la gente que te dice que estás fuera de moda o que –como menciona mi amigo– es antinatural no querer tener relaciones sexuales hasta después del matrimonio. Mientras esta sea una idea en la que crees por convicción y no por imposición, defiende tu punto de vista con orgullo y sin vergüenza.
Basta ya del "tira y afloja" en las relaciones hombre y mujer. No hay un tiempo exacto para iniciar la vida sexual. Si ambos se atraen y saben lo que esperan el uno del otro, basta de jueguitos, deja eso para los adolescentes. Los hombres y las mujeres que saben lo que quieren van por ello y lo toman. Punto.
Si te critican por ser directa, es problema de los demás. Si te juzgan por ser conservadora, son personas intolerantes. Aprópiate de tu sexualidad, disfruta del sexo a tu manera. Si te ven feliz y complacida, tal vez los que te juzgan querrán experimentar un poco de tu dicha. Sé tú misma.



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El hombre no existe


Por: | 03 de junio de 2014
 
Por Rubén García Sánchez

El hombre existe en la misma medida en que lo hacen Jesucristo o Indiana Jones. Hace poco leía que Harrison Ford en una de sus últimas ruedas de prensa pedía que no le confundiéramos con sus personajes. Parece fácil distinguir entre la persona y el personaje, entre lo que existe en realidad y lo que pertenece a la ficción.
Resulta curioso cómo a los/as más pequeños/as les resulta imposible distinguir entre lo que imaginan o les cuentan y lo que de verdad ocurre. Y me pregunto si de alguna manera eso nos sigue ocurriendo aún cuando se supone que ya hemos entrado de lleno en la adultez.

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Entendamos al hombre como a ese varón que reúne los ideales de nuestra sociedad, que tiene la actitud correcta, se comporta de manera perfecta y ejecuta su rol sin fisura ni error. Pero, ¿alguien le ha visto en realidad?
Durante siglos se ha dicho que el hombre era la medida de todas las cosas, el único protagonista de la Historia y el promotor de la evolución de la Humanidad. Pero ese hombre al que tantos textos se le han dedicado solo es un estereotipo creado conforme a los ideales que en cada cultura alberga el "cómo debe ser un hombre en esta sociedad". En realidad nadie le ha visto aunque todos finjamos conocerle.
El hombre no existe como tal, es un personaje de ficción, es una idea de cómo debemos ser, un collage de lo que la sociedad espera de nosotros. Nuestra realidad es mucho más compleja y diversa que una simple receta, por muy útil o atractiva que esta nos pueda resultar. No existe el hombre pero sí los hombres, diversos y únicos, al igual que no existe la masculinidad (en singular) y sí existen las masculinidades, esto es, no hay un único modo de ser hombre en la sociedad. Se preguntaba Séneca en las Cartas a Lucilio sobre la distinción entre los diferentes grupos sociales que había entonces entre los hombres: "¿Qué es un caballero romano, qué es un liberto, un esclavo? Nombres nacidos del orgullo y de la injusticia. Del más humilde alojamiento puede uno lanzarse hasta el cielo. En pie pues".
Ya puestos, nos podemos preguntar ¿qué es un hombre?  "Hombre" es una etiqueta más de una clasificación obsoleta y simplista que ordena la sociedad en cajones estancos. Eres hombre o mujer, tienes pene o vagina… ¿No podemos elegir? ¿Tenemos que cumplir las normas que definen nuestro género? ¿Por qué tenemos que adaptarnos a estas clasificaciones que ocultan nuestra diversidad y originalidad?

Pina bausch
Un fragmento coreográfico de Pina Bausch en los cuerpos de la compañía 'Tanztheater Wuppertal'.

En vez de adaptarnos a la definición que acompaña a las etiquetas que la sociedad nos impone, podríamos establecer nuestros propios ideales atendiendo a nuestros gustos e intereses personales. Por ejemplo, ¿cómo sería mi hombre ideal? Elegiría tener la lúcida mente de Simone de Beauvoir, la mirada azul de Paul Newman, el cuerpo y la expresividad de Pina Bausch, el estado de ánimo de Charlot y las valores de Atticus Finch… Así quedaría conformado mi ideal personal, al que aspiro, en el que me fijo como modelo. Por supuesto, podría cambiar sus atributos en cualquier momento y así diseñar a mi gusto lo que yo entiendo por un hombre ideal.

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Paul Newman en una imagen de 1954.

Albert Camus señalaba que si Dios existe es únicamente porque nosotros/as lo hemos creado. De la misma manera, el hombre ha sido creado por nuestra imaginación colectiva y lleva siglos siendo un tirano en nuestras conciencias, un opresor en nuestras alcobas y un mal ejemplo para nuestras aspiraciones. Ya es hora de ser honestos y abandonar al dios cuya sombra nos ha acompañado durante generaciones dictando el formato de nuestra identidad o la fuente de nuestro bienestar. No hay Dios ni Hombre que deban establecer cómo debemos vestir, cómo nos tenemos que expresar o con qué valores educar a nuestros/as hijos/as. Ya es hora de terminar esta función y dejar de aspirar a ser un ideal, un personaje de ficción, un estereotipo sin más. Dejémosle ese trabajo a los actores profesionales.
¿Cómo romper la influencia de este hombre? Deberíamos cuestionar las decisiones que están tomadas de antemano, olvidarnos de las modas preestablecidas y de los modelos de conducta que hemos heredado. Podríamos buscar nuevos significados a la masculinidad, solo es necesario atreverse a hacer nuevas preguntas y buscar nuestras propias respuestas. Tengo claro que yo no quiero ser ese hombre, solamente quiero ser un hombre, con valores hechos a mi medida, con mis pretensiones y gustos, mis virtudes y defectos. Para lograr salir de la línea de sombra marcada por el estereotipo de mi género, lo único que debo hacer es cuestionar lo mandatos que me orientan a actuar de una determinada manera y no de otra. Quiero ser yo con plena libertad y conciencia, con miedo y camino por recorrer. No quiero cumplir con las expectativas de una sociedad que no busca mi bienestar, que pretende que encaje en una función de teatro que no cuenta con mi opinión personal.


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