Nuestro cuerpo, el arte y los 'selfies' postorgasmo


Por: | 24 de junio de 2014
 
El sexo es y ha sido siempre motor de nuestras mejores creaciones. Es difícil entender la historia del arte sin entender también la historia de la expresión de nuestra sexualidad.  Y es que, desde la Venus de Willendorf al Blow job de Andy Warhol, la temática sexual siempre ha estado presente. Ya hemos hablando en Eros de algunos de los museos donde poder observar un poco más sobre nuestra historia artística sexual, ¿pero qué pasa con la actualidad? ¿Cómo se llevan hoy el arte y el sexo?

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 La imagen de la performance de Deborah de Robertis que ha inundado las redes.

El ejemplo lo tenemos en la noticia de la que, por cierto, se han hecho eco todos los diarios internacionales.  La artista luxemburguesa Deborah de Robertis realizó una performance no autorizada en el Museo d’Orsay, recreando el famoso cuadro de Gustave Courbet, El origen del mundo: se sentó delante del cuadro y con ayuda de sus manos, expuso su vulva a todos los visitantes. La polémica estaba servida. Porque aunque todo el mundo ha paseado durante años por el  mismo museo observando una vulva retratada en primer plano, para llamarlo arte, no todos tuvieron claro que una vulva de carne y hueso pudiera traducirse de la misma manera.
En realidad, la actuación de Robertis no es más que otra muestra de que hoy, gracias -sobre todo- a las nuevas tecnologías, hemos convertido nuestro propio cuerpo en una obra artística. Ya no hace falta ser modelo para posar en las fotografías. En una época en la que son pocos los que no han sucumbido a hacerse un selfie, y en la que hacemos de nuestra comida diaria una exposición de arte contemporáneo, hubiera sido raro que el sexo no hubiera entrado en el juego.
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El 'aftersex' que Miley Cyrus compartió en Instamgram 

Así llega el llamado aftersex selfie, la autofoto poscoital. Se trata de un nuevo fenómeno, nacido al amparo de la red de Instagram: diversas parejas, más bien jóvenes, comenzaron a fotografiarse juntas en su momento de auge de oxitocina; es decir, tras hacer el amor. Luego, cómo no, se sumaba Miley Cyrus a la iniciativa, y así la moda ya estaba creada.
Compartimos con los desconocidos de la red nuestras crisis, nuestros logros, opiniones, todo lo que vemos, lo que comemos, ¿es tan diferente compartir 'lo que' follamos?
Es evidente que toda esta cuestión abre el que debería ser un intenso debate sobre dónde están los límites de la esfera privada y la esfera social. Líneas cada vez más difusas, y que de tanto cruzarlas, y entremezclarlas, es obvio que alguna factura nos van a pasar. Pero más allá de todo eso, desde el terreno de lo sexual, no estaría de más analizar qué puede suponer que hoy nuestro cuerpo, nuestra intimidad, y nuestra sexualidad sean no solo un objeto para compartir, sino también un objeto a retratar.

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Imagen vía Pog Vox

Las cámaras digitales y los filtros parecen habernos convertido a todos en artistas en potencia, pero además nos hemos convertido en los nuevos modelos del s.XXI. Quizás demasiado expuestos, lo que sí hemos conseguido es romper en cierta medida los cánones de lo socialmente establecido. No hace falta ser una top model para que todo el mundo pueda apreciar con un 'me gusta' tu imagen.
No hay retoques, no hay preparación, es sólo un 'click' y el arte de nuestra propia vida privada  parece estar listo para compartir.  Quizás sea sólo una moda más que, como todas las otras, acabará por pasar. Pero puede que,en cierta medida, sea un cambio que suponga algo más. Lo que está claro es que hoy nuestro cuerpo es más sexo y más arte de lo que nunca lo ha sido.
El debate está servido, ¿quién más quiere opinar?


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