A pesar del porno, autodidactas (o buscadores de recetas por internet)


Por: | 22 de julio de 2014

Según el barómetro anual de Control, la mitad de los jóvenes españoles se declara "autodidacta" en asuntos sexuales. Más precisamente el 52 por ciento de los entrevistados para esta edición del estudio reconoce que va descubriendo el sexo con la práctica o buscando información en internet. El porcentaje sube hasta el 60 por ciento en los hombres.

Masturbación

‘Los jóvenes españoles y el sexo’ es el nombre del estudio cuyos resultados se acaban de dar a conocer y que fue diseñado para conocer los hábitos y actitudes de la población de entre 18 a 35 años.
Entre otras conclusiones, del barómetro ha surgido que aunque el sexo oral es la práctica sexual más usual (algo reconocido por un 85 por ciento de los encuestados), el trío es la fantasía sexual más deseada por 4 de cada 10 jóvenes. En este último caso, las mujeres preferirían practicar bondage (24,3 por ciento) antes que un trío (24 por ciento).

En cuanto a la media de edad a la que los jóvenes españoles pierden la virginidad, esta se encuentra -según el estudio- en los 18 años, siendo ligeramente más jóvenes los debutantes en comunidades como Aragón, Baleares, Canarias y Navarra (a partir de los 17 años y medio).
Sobre el uso de anticonceptivos, se confirma nuevamente que el preservativo masculino es el más utilizado entre los jóvenes españoles: 7 de cada 10 así lo afirman, aunque también cabe destacar que un 13 por ciento se decanta por la (a veces ineficaz) "marcha atrás" y un 6 por ciento reconoce no utilizar ninguno. En este sentido, hasta un 14 por ciento de los jóvenes españoles considera erróneamente que métodos como la "marcha atrás", el DIU o la anticoncepción hormonal tienen efecto doble barrera, evitando tanto embarazos no deseados como la transmisión de enfermedades (ETS). Lo que más les preocupa a los jóvenes (52 por ciento) cuando no utilizan preservativo en una relación sexual es un posible embarazo no deseado, mientras que sólo al 36 por ciento de los consultados le preocupa el posible contagio de una ETS.

Sexo

La importancia del sexo en las relaciones es algo que destaca el 71,5 por ciento de los jóvenes (73.5 en los hombres y 69,5 en las mujeres). Eso sí, prácticamente la totalidad de los encuestados (un 96 por ciento) está de acuerdo en que el sexo mejora nuestro estado de ánimo. En general también reconocen que las preocupaciones o el estrés laboral hacen que su apetito sexual disminuya.
En cuanto a la frecuencia y al momento en el que practican sexo, los chicos entrevistados dicen mantener una media de 86 relaciones sexuales al año (siguen triunfando los sábados como días preferidos y antes de irse a la cama como el mejor momento).
El tiempo medio en el que creen llegar al orgasmo está entre los 11 y llos 30 minutos, aunque un 9 por ciento de las chicas confiesa no haber llegado nunca al orgasmo.
En su tercera edición, el Barómetro Control 2014 informa que ha entrevistado online a una muestra de 2.000 jóvenes españoles, hombres y mujeres, de entre 18 y 35 años, a nivel nacional (con presencia muestral en todas las comunidades autónomas).



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¿Por qué lo hacemos?


Por: | 18 de julio de 2014
 
Por Rubén García Sánchez

A veces duele o no apetece. En ocasiones da mucha pereza, la persona con la que nos encontramos no nos atrae, o simplemente hace demasiado calor. Pero aún así, lo seguimos practicando y si no hubiera televisión (o mejor, si no tuviéramos el teléfono cerca durante un tiempo), no tendríamos nada mejor que hacer. A veces lo hacemos por afecto, por compartir ese enlace íntimo y honesto con un amigo.
"El sexo es el verdadero motor del mundo”, dicen muchos/as. El sexo manda, nos somete, nos engaña, nos obliga a ser o a hacer cosas inimaginables, nos inyecta un hambre insaciable, nos motiva y repele, nos asquea e intriga a partes iguales, en definitiva, nos da la vida. Todo el mundo habla de ello, todo el mundo lo quiere disfrutar (y las instituciones aspiran a controlarlo). Es el verdadero leitmotiv de las historias universales. Nuestra vida se podría resumir en lo que hacemos mientras no lo estamos haciendo… ¿O exagero?

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Fragmento de la obra 'Perdida en un campo de hongos' de Ankobra. Puede verse en el Museu de l'Eròtica de Barcelona.

Pero, ¿por qué practicamos el sexo? Alguien podrá decir que, simplemente, nos gusta y, en definitiva, porque podemos hacerlo. Pero tener la capacidad de hacer algo, y que sea algo muy placentero, no son razones suficientes para motivar el río de actitudes, conductas y creencias que hay sobre, para y por el sexo en nuestra sociedad.
Lo hacemos por deporte, por un ser un reto físico compartido en la intimidad (o en streaming ante centenares de espectadores/as tras la webcam). Alberga dosis de placer y emoción, además de una mezcla perfecta de estiramientos y movimientos explosivos. Es el aspecto más físico, meramente plástico del encuentro. Desde luego, es el deporte que más espectadores/as atrae a lo largo del mundo.
Lo hacemos por el afecto, por compartir un enlace íntimo en el que la cercanía de los dos cuerpos es prácticamente total. Es un momento de unión entre dos personas que quieren demostrar el significado del otro en su vida, o al menos en ese instante. Esto puede darse dentro de una relación estable de pareja (como una confesión de amor eterno), como entre dos amigos/as o compañeros/as ocasionales que quieren compartir un momento íntimo, honesto y cercano. Puede ser un poema de Neruda entre enamorados/as o un haiku entre desconocidos/as.
Lo hacemos para buscar la verdad, esto es, para alcanzar un grado de mayor pureza, de abstracción de la realidad, de éxtasis y exaltación de la vida llevando al cuerpo a su máxima expresión en su relación con un/a compañero/a íntimo/a que alcanza también ese clímax de manera conjunta. Es un cerrar los ojos y desaparecer, un aguantar la respiración y dejarse llevar sin miedo ni preocupación.
Lo hacemos por compromiso social, porque los/as amigos/as nos empujan a hacerlo (si no, somos el/la rarito/a), o porque la pareja que tenemos al lado nos da con el codo y el sofá se queda pequeño. Se trata de algo tan importante en nuestra sociedad, tan valorado, tan constante miremos donde miremos, que se nos hace raro si por un instante o una temporada, simplemente no tenemos ganas. Esto es más castigado, normalmente, en los chicos, dado que en nuestra cultura se nos supone una libido constante y una excitación indeleble ante el "objeto de deseo".
Lo hacemos para dar sentido a nuestro rol, para dominar cuando en el resto de ámbitos estamos sometidos/as, o para dejarnos hacer cuando normalmente somos quienes mandamos. Es una subversión o una reivindicación, es un diálogo abierto ya no solo con quien tenemos al lado, sino con nuestros complejos y miedos, nuestros pesares y fantasmas.
Por supuesto, esta semblanza hace mención a un juego entre dos personas, pero el sexo puede ser compartido por más gente o también darse en la individualidad. Aun así, cada persona seguro tiene un motivo o varios por los que mantiene en su cabeza volver a ese lugar, encontrarse con esa persona o simplemente apagarlo todo e imaginar.


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Con el calor llega el sexo sin pudor


Por: | 14 de julio de 2014
Si la primavera la sangre altera, el calor simplemente la enloquece. Vestidos cortos, camisas que dejan ver más del cuerpo masculino, siestas acaloradas… En definitiva, fantasías deliciosas que acuden sin cesar a nuestra mente, en cualquier momento. Tanto que, a veces, perdemos el pudor y nos lanzamos a hacerlas realidad, en cualquier lugar.
Hacer el amor al aire libre es una de las mayores delicias de este mundo, y una vez más lo digo por experiencia. Todo se siente aún más cuando la brisa acaricia tu piel desnuda, cuando es la arena la que mece tu cuerpo, y cuando dejarte llevar es un deseo prohibido que te mueres por realizar.

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 Imagen del instante del beso entre Deborah Kerr y Burt Lancaster en 'De aquí a la eternidad'

Una piscina, un jardín o el coche de siempre pero en versión descapotable. La ventaja del calor es precisamente que cualquier lugar puede acoger vuestros cuerpos para dejarse llevar por el ardor del momento. Si no os lo habíais planteado, incluso si salir de la rutina también en lo sexual ya estaba en vuestra lista de cosas para hacer en estas vacaciones, desde Eros os dejamos algunas ideas.
Sexo en la playa: Es de los clásicos y, sin embargo, uno de esos temas que muchas veces nos quedan pendientes. Quizás este verano sea el momento de arriesgarse y probar. Los hay que no se cortan a lo largo del día y que, aprovechando esos momentos de amor y piruetas en pareja, disimulan ya dentro del agua alguna que otra embestida, colchoneta inflable mediante. Aunque sin duda es mucho más romántico escaparse en mitad de la noche, en ese momento de risas 'postmojitos', a dar un paseo nocturno y, si se puede, y no hay muchos otros paseantes por la zona, darse amor de forma disimulada.
Entre los pros, lo romántico del sonido de las olas de fondo, y el postorgasmo mirando las estrellas; entre los contras, acabar lleno de arena incluso en los sitios más inesperados. ¡Ojito con no estropear el preservativo!
Sexo en el parque: Lo bueno de los parques es que no siempre hay que esperar a que se haga de noche para que estén menos concurridos. En ocasiones, un buen seto puede ser el mejor cómplice de vuestro amor(y para aprovechar los momentos de pasión inesperada a lo largo del día). Chicas: si lleváis falda, mejor que mejor. Puede que ese banco de madera que una vez fue testigo de tus primeros magreos adolescentes ahora pueda convertirse en un buen banco de posturas sexuales (si lo pruebas a horas intempestivas en una cálida noche veraniega).
Entre los pros, ese momento de revivir aquellos rebozones en cada césped que te encontrabas en tu adolescencia; entre los contras, revivir también esas rodillas manchadas de verde que no había quién limpiara después.

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 Una de las esculturas sexuales del parque 'Jeju Loveland'.

Sexo en la terraza: No hace falta salir a la calle para sentir el aire fresco en tu cuerpo desnudo. Otro de los clásicos en el sexo al aire libre en verano es, sin duda, la terraza de casa. De hecho, esta modalidad lleva el añadido del morbo de que no te vean y, sobre todo, no te oigan tus vecinos, un plus de diversión para variar.
Entre los pros, el morbo que puede llegar a conseguirse sin salir de casa; entre los contras, encontrar la postura en la que no te pueda ver nadie ni desde abajo ni desde arriba, ni por los laterales, que no siempre es fácil.
Sexo en el río: No todo el mundo pasa los veranos en busca del mar. Hay quienes prefieren la montaña, y esa no es razón para no poder disfrutar del sexo en el agua. Los ríos son a veces menos frecuentados, y es más fácil encontrarse solos en un momento dado en alguna zona perdida en medio de la naturaleza en la que dejar salir vuestros instintos más animales.
Entre los pros, las piedras del río que os puedan ayudar a variar vuestras posturas; entre los contras, que esas mismas piedras son especialmente resbaladizas y, de nuevo por experiencia, hay que tener cuidado para no convertir un momento idílico en un momento cómico, caída desastrosa mediante.
¿Y tú, qué sexo al aire libre nos invitas a probar?




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¿Afinidad intelectual o deseo? Pues, lo queremos todo


Por: | 09 de julio de 2014
 
Por Lisbeth Calzadilla

¿Os habéis dado cuenta de que hemos superado la era del BabyFever para dar paso al Divorcio fever? Sí, lo he dicho bien. Y es que en el último año no he hecho más que recibir noticias de separaciones, rupturas, divorcios, incluyendo el mío.

Manos
Getty.

El tema es que tomando un café con una amiga que también decidió cambiar de estado civil, saltamos al ya conversado punto de la separación. Rescatamos anécdotas, nos recreamos en similitudes y hasta algunos improperios típicos para nuestros ex se pusieron sobre la mesa.Tras el café y unas cuantas reflexiones, llegamos a un punto interesante: el de las necesidades, comodidad, amor, sexo y, entonces, nos preguntábamos ¿qué debe primar en la relación? y ¿qué se es capaz de tolerar y qué de sacrificar?
Como chicas latinas conocemos el peso de lo que significa culturalmente atender a la convención social, prestar atención a lo políticamente correcto y a lo que nos dará estabilidad y seguridad económica. Conceptos anacrónicos y limitantes que pueden degenerar en relaciones fallidas.
Como no podía faltar en una tertulia cargada de hormonas femeninas, pusimos sobre la mesa el caso de otra víctima del Divorcio fever (ella no estaba pero la confianza nos daba la libertad de disertar acerca de su situación). Ella, extranjera; él, español, sin hijos y no llegaban a los 10 años de relación. Pareja estándar, clase media y con responsabilidades compartidas.
Este atendía a la convención social, al estereotipo de hombre que todo padre quiere para su hija y que muchas consideran para formar familia. Estable económicamente y con proyección profesional. Pero faltaba algo. No respondía a sus deseos. Esos de la carne, que dan calor y que son efervescentes. Había amor, cariño, sentimiento puro. Lo que se inició bien, se enfrió con el tiempo. Y comentábamos: ¿Cómo no se daba cuenta de qué algo pasaba? Sí, lo sabía, pero asumió que era normal, y que con los años la relación mutaba. Por carga cultural tal vez, vivió su relación con el termómetro de la lujuria en niveles medios, con leves subidas y bajadas… pero tibio al final.
Continuaba con la relación pensando que sería ambicioso pedirlo todo. Estaba cómoda y segura -comentaba en una sesión de despecho-. ¿Para qué pedir más si era "casi perfecto"?¡Bingo! Palabra mágica, ese nefasto "casi" en el que quedó atrapado su matrimonio. Ese "casi" que atesora maravillosos recuerdos. Y ese "casi" donde reposa su sentencia de divorcio y su acta de liberación.
Y digo liberación, porque la convencimos de que debía transitar el camino de la ambición, de querer más. No fue fácil convencerla de que lo merecía todo: estabilidad, calor, lujuria, familia. Al final lo entendió y pidió más. Ardor, placer y desenfreno. Fue escuchada. El Universo se lo concedió.
Fue fascinante ser parte de su proceso. De cómo evolucionó y empezó una relación: este sí respondía al placer, era sexo puro y duro. Deseo y excitación en toda regla. Un delicioso vicio que la encendía en segundos. Bastaba escucharla contar sus fogosos encuentros para entender que estaba entregada al placer del sexo.
Pero no estaba feliz. De vuelta a la carencia. En este caso, si bien lo políticamente incorrecto resultaba excitante y novedoso, faltaba algo. La convención social ¿o la ambición personal? Sí, esa que con el tiempo y la madurez pasa a ser una exigencia y deja de ser estereotipo para ser necesidad. Más allá de la lujuria explosiva y sudorosa, no había mayor proyección. No había afinidad intelectual ni aspiracional. Mal asunto. 
Y es que con el tiempo y la madurez se altera necesariamente el checklist de requerimientos para escoger pareja, esa con la que se quiere compartir desayuno, historias y cama. Empuje, aspiraciones, enfoque y deseo ardiente resultan cualidades necesarias. Es vital encajar afinidad sexual, intelectual y aspiracional.
Llegadas a este punto, preguntamos: ¿Qué queremos en realidad? Lo queremos todo. Sí, que nos enciendan sexualmente y que caminen a nuestro lado, que quieran crecer tanto como nuestro cuerpo, mente y espíritu desee y que nos acompañen en las excitantes aventuras de la vida. Las convencionales y las no tanto. Las de dama y las de cama. A estas alturas se apuesta a todo para ser feliz. Hay que sentirse merecedora y ya no queremos conformarnos con una u otra cosa. En mi caso, lo quiero todo, el paquete completo. ¿Por qué no?
Acabado el café y la tertulia, pensé que, a pesar de que mi situación es diferente, ya lo dije: me declaro ambiciosa y merecedora. De momento, disfrutaré sin prohibiciones ni prejuicios, me mantendré en entrenamiento y en proceso de desintoxicación de mi anterior pareja. Sumando experiencia hasta encontrar lo que me encienda y haga feliz.
¿Y vosotros/as, qué preferís? ¿Habéis dado con quien os enciende sexual e intelectualmente?




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Día del beso robado


Por: | 06 de julio de 2014
 
'Un beso no se pide, se da'. Esa es una de las frases que solíamos garabatear en nuestras agendas de instituto y que, sin embargo, nunca hemos terminado de internalizar. Todavía tenemos miedo a ese momento del primer beso, de saber si él o ella estarán receptivos, de saber si habrá magia o quizás todo se desmonará. Tenemos miedo a robar besos. Quizás por eso se celebra hoy el Día del beso robado, para recordarnos la pasión que puede surgir tras uno de esos arrebatos.

Beso mua


Si bien el 13 de abril es el Día internacional del beso, la historia del Día internacional del beso robado surge a raíz de la celebración del que fue en su momento (ya se ha superado) el record del beso más largo del mundo, nada más y nada menos que 46 horas 24 minutos y 9 segundos. Para celebrarlo, y para animaros a robar un beso a esa persona a la que se lo lleváis rogando con la mirada tanto tiempo (quien no arriesga no gana), desde Eros os recordamos algunos de los besos más famosos de nuestra historia del arte.
'El Beso de Rodin' (1882)

La idea de Rodin fue representar a los dos protagonistas de la Divina Comedia de Dante Alighieri, Paolo y Francesca, pero como no había ningún detalle anecdótico que permitiese identificar a estos personajes, el público acabó simplemente por llamar a la obra El beso.

El beso rodin

'El Beso de Klimt' (1907-08)

No es la única obra en la que Klimt dejó entrever su devoción por la belleza y el erotismo, dos temas claves en su trayectoria. En esta ocasión, el abrazo del beso representa una metáfora del triunfo de Eros, un momento de unión en el que ambos personajes han dejado de percibirse a sí mismos y al mundo que los rodea.

El beso klimt

'Los amantes' de René Magritte (1928)
No es el beso más romántico, pero sí uno de los más enigmáticos. Tan enigmático que las teorías sobre su significado han sido muchas y nunca sabremos si hemos acertado. Desde un amor secreto, a dos desconocidos que precisamente se roban un beso, hasta dos amantes que deben esconder su amor prohibido a la sociedad.

Los amantes de René Magritte

'Beso 2' de Roy Lichtenstein (1962)

Es una de las obras que llegó a tener uno de los precios más altos en la subastas de arte, cuando en 1990 se vendió por 6 millones de dólares. Fue adquirida por un representante de la galería Fuji, de Tokio, en nombre de un coleccionista japonés identificado solo por el apellido Wanibuchi.

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'Bruderkuss' o beso de hermanos de Dimitrij Vrubel (1990)
El momento del pacto entre las dos Alemanias tras la caída del muro de Berlín tiene una imagen y es la del beso entre Leónidas Breznev y Erich Honecker. Su autor, el ruso Dimitrij Vrubel, agregó a su graffiti un poema escrito en ruso que viene a decir: "Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal".

Beso muro berlin


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Innovando en masturbación masculina


Por: | 01 de julio de 2014
 
Cuando hablamos de la industria de la juguetería erótica, por norma, nuestra mente visualiza un dildo. Un dildo, además, que poco se parece a las imitaciones de penes venosos, sino más bien algo ‘cuqui’, rosa, con forma de delfín, o similar. Es decir, pensamos en la masturbación femenina. Es verdad que las mujeres siguen buscando cómo innovar en el placer, incluso con ellas mismas, ¿pero qué pasa con la juguetería masculina?

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Fotografía vía Fotos Starmedia 

Parece que, poco a poco, las tiendas eróticas van rellenando sus estanterías con nuevos productos pensados para sacarle más partido al onanismo masculino, y es que ellos también quieren jugar. Igualmente, se innova en las formas, y es que lejos de las tradicionales vaginas de silicona o de las muñecas inflables, en cuestión de placer masculino (aunque muchos no lo crean), queda mundo por descubrir.
Una de las marcas pioneras en la materia es Tenga, que revolucionó el mercado con sus onacups, pero, desde entonces, son muchos los productos que han surgido para dar un extra en el placer, bien sea a solas o acompañados.

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Hand Solo se distrubuye en España a través de Dildos Assorted

Un ejemplo podría ser el irónicamente llamado Hand Solo de la marca Rocks Off. Se trata sencillamente de una especie de mango de silicona flexible, con rugosidades y estrías en su interior, que incluye además una bala vibradora con 7 velocidades distintas. Todo el conjunto hace que la experiencia rutinaria de la masturbación masculina, suba de nivel. Para usarlo, es necesario acompañarse de un lubricante, que en este caso deberá ser siempre con base de agua.
Precisamente de lubricantes también va la cosa. El sexo oral y la masturbación dan mucho más de sí con lubricantes que permiten que los movimientos sean mucho más fluidos, y hacer ciertos juegos que de otra forma resultarían dolorosos. Pero puestos a innovar, además de las propias ventajas de cualquier lubricante, por qué no buscar alguno que nos pueda añadir un extra. Así encontramos algunos como, por ejemplo, Maximum Gel de Viamax, cuya característica especial es que aumenta la fuerza y el rendimiento a través del efecto de hierbas naturales, o el Gel de masaje Skin Addiction de Bijoux Indiscrets, que deja la piel de los genitales suave para que sea imposible no acariciarla.


Lubricantes
Ambos geles íntimos están disponibles en La Juguetería

Estos son dos de los productos que se encuentran en La Juguetería, una de las pioneras en renovar el concepto de tienda erótica, que para celebrar su décimo aniversario ha inaugurado recientemente su 'Sex Concept Store'. En la inauguración del mismo, Max Rekarte, director comercial de Lelo España, explicaba que el verano es uno de los picos de ventas de juguetería erótica para parejas, pero que momentos concretos como el mundial de fútbol, dispara las ventas precisamente entre la clientela masculina, que ya no tiene tanto reparo como antes a la hora de ampliar los conceptos de placer tanto propios, como de sus parejas. Para los que aún no se hayan atrevido, en este nuevo Sex Concept Store descubrirán todo tipo de productos relacionados con la sexualidad. Un lugar donde no sólo mirar, sino también atreverse a tocar, y curiosear, antes de lanzarse a comprar.
Precisamente retomando esto de tocar, nos adentramos en esos juguetes pensados para los hombres que también quieran disfrutar más de la experiencia coital. Y es que, en el éxtasis acompañados uno de los grandes clásicos en juguetería masculina es el anillo vibrador. Claro, que en esto también hay novedades, y es que el anillo vibrador de toda la vida, ha evolucionado hasta un anillo triple, es decir, con tres balas vibradoras. Colocando el primer anillo en el pene y el segundo en los testículos, vemos que la vibración estimulará el clítoris, la base del pene y el perineo, dando un placer a ambos miembros de la pareja. Aunque por supuesto también puede colocarse para penetraciones anales.
El anillo vibrador es además uno de los productos estrella en las cajas de Sex Boxes, otra buena alternativa si se quiere empezar a innovar en los juegos en pareja, pero no se sabe muy bien cómo. Se trata de un servicio especial en el que se elabora una caja (sorpresa) de contenido erótico, personalizada según las características de cada cliente. Así, tienes la opción de suscribirte y recibir tu caja en casa, para tener la excusa perfecta para ponerse manos a la obra. Uno de los sellos de identidad de Sex Boxes es la llamada The Experience, retos personalizados para la situación de cada cliente, que os ayudarán si vuestra propia imaginación no ha llamado a la puerta.

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El triple anillo vibrador 'Cock n' Balls' es una de las sorpresas que puedes encontrarte en tu caja SexBoxes.

Para terminar, además de placer, debemos hacer una mención a la salud sexual masculina. Y es que para disfrutar plenamente de la sexualidad, no sólo hay que innovar, sino que también hay que cuidarse. Para ello, recientemente la campaña Mete un gol por tu salud sexual y sigue siendo el que eras (con el conocido portero Paco Buyoha intentado llamar la atención a los hombres mayores de 40 años para que, ante la presencia de problemas de próstata o erección, consulten y no tarden en acudir al médico. Y es que informarse, tanto en salud como en placer, nunca está de más.



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