Cazando un ligue de verano


Si nos fijásemos en una playa este verano y quisiéramos catalogar solteros (o prometidos muy poco comprometidos), estos se dividirían en dos clases. Los cazadores y las presas. Los cazadores son aquellos que observan a su alrededor, agazapados, seleccionando a sus presas y esperando el momento idóneo para el ataque. Aquellos que sienten ese subidón de adrenalina cuando comienzan a percibir el éxito de su seducción. Las presas, por otro lado, son aquellas que se exhiben, se dejan ver paseando o bronceándose, deseando no morder sino ser mordidos.
Pese a lo que pueda pensarse, los primeros no son únicamente hombres, y las segundas no son solo mujeres. Cada vez hay más féminas al acecho de un buen ejemplar con el que saltarse la dieta este verano, y de la misma forma, aumenta el número de chicos bronceados que se contonean por la playa, ansiando que alguien se digne a hincarles el diente. Objetualizamos, y a veces nos gusta ser objeto, es cierto. ¿Por qué si no nos obsesionamos con dietas y gimnasios para lucir nuestro cuerpo en la playa?

Otherwoman_e345_Master
Imagen de la comedia romántica veraniega 'No hay dos sin tres'

El verano es ideal para buscar un amor, y mucho más para aquellos que lo buscan con fecha de caducidad. No hay más que fijarse en el turismo internacional. Españoles que buscan suizas y alemanes que buscan morenas ibéricas. De hecho, hay quien no deja lugar a la improvisación y lo tiene todo planeado desde el comienzo de sus vacaciones (y he conseguido obtener pruebas al respecto).
Os sitúo: cañeo por Madrid, por La Latina. Ese momento de relax en una terraza en el que te dejas llevar, a veces no solo por la conversación de tu acompañante sino por las de las mesas de alrededor. Entonces capto una muy interesante. Un chico español enseña sus trucos, basados en años de experiencia, sobre cómo ligar con españolas a dos extranjeros. Nada casual, los dos alumnos toman nota, muy metódicos ellos, y subrayan con colores sus cuadernos ya titulados Ligar con españolas. Totalmente verídico.

Cazador2
La idea que en esta misma película nos venden sobre 'cazador' (Nikolaj Coster-Waldau) y 'presa' (Kate Upton)

Aunque quizás aquellos 'trucos' eran bastante internacionales. Dos ejemplos, que tristemente reconozco que conmigo, al menos de primeras, hubieran funcionado:
1) No le digas lo obvio. Todo el mundo le ha dicho que tiene unos ojos preciosos, ella lo sabe de sobra, así nunca llamarás su atención. Dile algo que no se espera. Por ejemplo, comenta que te encanta su nariz, los lunares de su espalda, la forma de sus hombros. Al menos habrás conseguido que comience a escucharte.
2) No le invites a una copa. Todo el mundo le invita copas, y pocos han conseguido nada con eso. Pero explícale por qué no quieres hacerlo. "Invitarte a una copa es como si te comprase, como si pagase por tu tiempo, y creo que tu tiempo vale mucho más que eso, así que prefiero no ofenderte".
Si bien pueden ser obvias son tácticas de juego, no son las que solemos estar acostumbrados a ver sobre el tablero, y a lo mejor por eso consigan llamar nuestra atención de primeras. Aunque todo dependerá de si el pescador es hábil para que pique el pez y para sacarlo del agua.
La cuestión puede que sea esa. ¿Cuál es el objetivo? ¿Devorar a la presa con prisa para volver a lanzarse a la selva, en busca de nueva carne fresca, o deleitarnos con lo conseguido y quizás sentirnos ya saciados? ¿Lo que nos gusta es principalmente el momento de la caza, tanto el de lanzarnos a por la presa como el momento de seducción inicial que tanto nos cautiva? ¿Y después qué pasa?

Actress+Cameron+Diaz+films+scene+gazebo+Taylor+ZDBybAxCIPZl
Invirtiendo papeles en la misma película, Cameron Diaz seduce muy 'casualmente' a Taylor Kinney.

Entrando en más tópicos típicos, muchos chicos me dicen que, para quien se lo curre, las chicas no son tan difíciles de seducir. Halagos, parecer interesante, profundo, tener detalles, escucharlas, ser comprensivo, etcétera. Pero, ¿para qué sirve toda esta fachada si después no va a mantenerse en el tiempo?
Ellas, por su parte, suelen comentar que en realidad los chicos no tienen misterio, y que sacando a relucir ciertas armas de mujer, el almuerzo estará servido. Pero, ¿la magia durará unas horas más o se perderá junto con el subidón de oxitocina poscoital?
Quizás estamos demasiado acostumbrados a lo fácil, a ver los tutoriales de los videojuegos para pasarlos rápido y no pensar demasiado, a la comida rápida, al me lo compro y si no me gusta pues lo devuelvo. Quizás sabemos mucho sobre cazar, pero poco sobre conservar.
¿Y tú qué opinas? ¿Cuáles son tus trucos de caza en verano?

0 comentarios:

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Las lenguas que sirven a Eros


Por: | 06 de agosto de 2014
 
Es muy raro darse cuenta de que la persona que todavía tenemos impregnada en las mucosas no comparte nuestro idioma materno.  Durante o apenas después del sexo. Es raro advertir que en ese momento primario, fundacional, visceral –si se quiere–  tenemos que filtrar lo que nos sale decir tan de adentro. Cribar, traducir, poner en la balanza cultural u obviar, si se trata de jerga o humor regional que solo entendería nuestro vecino de la infancia.

Las lenguas de Eros f(1)
Ilustración original de Pablo Miláns.

Si por casualidad se nos escapa una palabra muy nuestra en alto, el otro nos dirá cortésmente un "¿ah?" o interrogación parecida, para devolvernos a la realidad de esos cuerpos vistos desde afuera, con aparatos fonadores y cerebros moldeados con otros sonidos, distintos significantes y miles de otros significados.
Entonces la mente entra en juego para traducir lo intraducible y optamos por la caricia que transmite sin barreras lingüísticas... o tomamos el atajo latino. Esto es, echamos mano a la raíz común, conocida, de una palabra 'culta' y le inventamos una terminación adecuada al idioma del momento,  de manera que cualquier hablante de un idioma románico –incluso anglosajón–  entendería. Nada de "correrse" o "acabar"; tenemos que recurrir al lenguaje culto: así, 'orgasmo' en español será 'Orgasmus' en alemán, ¿no?
Esto es lo que yo alguna vez he llamado "follar en latín".
Para entendernos, y sin necesidad de volver sobre la etimología de la pasión (de la que aquí ya hemos dado amplia cuenta), me refiero a que, por ejemplo, decir "penis" o "vagina" (pronunciado con 'y' en lugar de con una 'g' fuerte) será comprensible para nuestro compañero, y cumplimos con la misión de comunicamos sin tener que conocer la palabra más familiar (o vulgar) que él usa para designar lo mismo. Eso, el atajo latino.
Quizá la primera complicación semántica venga por el lado del movimiento y la descripción de las posiciones. Los arriba-abajo  –al menos para mí– suelen presentar dificultades y malentendidos diversos en los idiomas en los que uno solo habla con sustantivos sanctos y conjugaciones indispensables. Los gestos funcionan, claro.
El condimento de la fantasía agregada que aportan las expresiones guarras se elimina del juego erótico con un compañero extranjero.  Porque, evidentemente, los matices de profundidad, humedad y deslizamientos también resultan bastante avanzados para el nivel básico o A-1 de una lengua. No es cuestión de conectar el wi-fi para rellenar a las apuradas la casillita del Wordreference, ¿o sí?
Nuestra compañera Venus escribió un librito, Inglés para pervertidos, para salvar estas distancias con sus compañeros sureuropeos,  pero no tengo claro que haya disponible un manual similar en otros idiomas.
Por cierto, utilizar una tercera lengua, que no es la nativa de ninguno de los dos adversarios y compañeros en la cama, ayuda poco… para eso, casi mejor "follar en latín", utilizar las palabras que nos suenen más cultas y probar, como cuando jugamos a nombrar a las plantas por sus nombres científicos.
Hace poco me comentaba un amigo –cuyo idioma natal es muy local y restringido a una zona geográfica pequeña en África– que al reencontrarse con una primera novia del pueblo tuvieron sexo "en español".
Claro, les resultaba natural a ambos, que en todos esos años habían tenido experiencias eróticas europeas con europeos. Y un día, me contaba, se les ocurrió hacer el amor en su lengua primera, y los significados se expandieron en una experiencia infinitamente más rica, que ambos sintieron en el cuerpo.
En el otro extremo, el goce inmenso de lo desconocido y lo muy diferente. En Destino Marrakech de Caroline Link, el adolescente alemán logra escapar de la burbuja de protección familiar con Karima, la chica de la aldea bereber que sin querer le ayuda a saber que él puede ser él, en el desierto o en su impoluto entorno; por fin, él.



Tráiler de 'Destino Marrakech', de Caroline Link, uno de los estrenos del verano. Crecer y por fin encontrarse, después del sexo, lejos.

Ivonne Bordelois, la lingüista, siempre advierte del origen carnal de las palabras. Defendemos, con ella, todo lo que de tripas tienen nuestros fonemas y hasta la sintaxis de los idiomas que hablamos o empezamos a entender. Y todos los niveles de nuestras lenguas en uso sirven a Eros, de maneras diversas y enriquecedoras.
En el amor he tenido sublimes momentos sin palabras porque no las encontraba en el idioma extranjero que tocaba y no ha importado, porque las sensaciones no siempre necesitan el contorno del alfabeto ni las acciones, un riguroso diseño gramatical. Disfruto hermosos retornos a la “cosa argentina” del dialecto compartido, el barrio conocido, la broma cómplice. Y a veces me ’pone’ muchísimo aprender y empezar a intentar la pronunciación de un idioma del que no tengo ningún asidero latino, ni griego, ni anglo ni sajón.


FUENTE ORIGINAL

0 comentarios:

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...